De la noche y las estrellas
Sentado bajo el candor azúl de las estrellas, me bebo sorbo a sorbo tu mirada, recuerdo beso a beso tu sabor y me entierro poco a poco en el abismo de tu ausencia. Desde aquà se mira la luna proyectada sobre el espejo impasible que resulta el mar. Una luna grande, hermosa, silenciosa. Una luna luna cómplice de nuestro juego, el juego del dolor y la mentira. No hay conejo en la luna esta noche. Ha salido a buscarte entre las flores, entre los árboles, entre las olas. Ha salido esperando encontrarte para dejar de llorar callando. Aquà se nubla por las noches y el viento parece querer llevarse la amargura de mi boca reseca de tanto gritar tu nombre a la nada. El viento roba el calor que me queda y enfrÃa mi alma y mi corazón hasta que duele el alma. Debo volver caminando a donde pertenezco, en mi mundo todo era posible, pero decidi salir al mundo en donde la locura es enfermedad incapacitante y no risa desbordada. Vine buscando tus huellas pero de tan ligera no has dejado marca en la arena. Tu olor desaparece confundiéndose con el olor del mar que huele a peces. ¿Quién eres? ¿Quién fuiste? ¿Qué fuiste? No sé que quedó de ti, porque no se si dejaste algo o todo te lo has llevado, no se si simplemente te fuiste robándome y quitándome o abriéndome los ojos.
De la noche y las estrellas sólo queda la añoranza. Hoy la luna sin conejo no ilumina ya mis lágrimas.
Allende el mar habitas pensando en mÃ….







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