Le ruego que me arranque, me la extirpe, me sustraiga la porción del cerebro que la atesora y la protege. Que me arranque a martillazos el segmento de corazón que la sostiene viva aquí dentro de mi pecho. Hágalo a discreción y sin anestesia. Pero antes doctor, antes de comenzar a hacerlo, explíqueme porqué. Luego de contestarme porqué, arránquela con todo y raiz, no sólo corte el tallo. Arránquela. Use su varita mágica. Hágalo. Hágalo o dejaré de creerle. Hágalo o le soltaré la mano a usted también.

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