¿El mar?
¡No sólo el mar! ¡Mi dÃa, mi noche, mi madrugada, mi sueño, mi despertar, mi música, mi hijo, mis amigos, mis papás, mi casa, mi coche, mi trabajo, mis ojos, mi boca, mis dientes, mi inteligencia, mi paciencia, mi nobleza, mi fidelidad, mi entrega, mi capacidad de salir adelante, mi experiencia, mi humor, mi sarcasmo, mi inglés (de Inglaterra ¿y qué?) mis viajes, mis sueños, mis metas, mis logros, mis fracasos, mi corazón, mi luz, mi sombra, mi cámara de fotos, mi guitarra, mi presente, mi libertad (pero con mayúsculas), mi paz, mi intensidad, la arena, la luna, las estrellas, la lluvia, el arcoiris, el viento, el calor, la ciudad, los bares, los restaurantes, los cafés, mi pasado, mi futuro, mis miedos, mis fortalezas, mis defectos, mis virtudes, mi capacidad de seguir aprendiendo, mi capacidad de asombro, mis letras, mis pensamientos, mi ser padre (es diferente a “mi hijo”
, mi ser amigo, mi ser amante, mi ser amado, mi ser hijo, mi creatividad, mi realidad, mi gusto por la música de trios, mi gusto por la risa, los mensajes hermosos de texto, mis fotos en blanco y negro, mis libros, mi sensibilidad, mi caminata diaria, mi ropa, mi diaria aventura, mi gusto por la aventura, mi cara de niño asombrado ante las sorpresas, mi capacidad de escuchar, mi silencio, mi ruido, mi ausencia de vicios, mi ausencia de adicciones, mi no tomar ningún medicamento, mi independencia, mi cereal special K con chocolate, mis bran flakes con pasas, mi leche light, mis velas, mi incienso, mi espontaneidad, mi ausencia de vacÃos, mi conciencia de mis tesoros, mi tolerancia, mi esperanza, mi lealtad a mi mismo, mi amor por la belleza natural, mi gusto por los chocolates Carlos V, mis 10,680 dÃas de vida, mi ser joven, mi ausencia de odios, mi buen recuerdo de cada persona que pasó por mi vida, mi osadÃa, mi hermana (y sus amiguitas ya mayores de edad), … y millones de cosas más! ¡Todo esto es mÃo!
¿El mar es mÃo? SÃ, y todo lo anterior y todo lo que no escribà también. Mi vida es mÃa, y soy libre y tengo a mi juventud todavÃa aferrada a los “veinti…” y el camino libre para hacerlo todo perfecto.
Wao…Hacer un inventario honesto es como coscorrones retroactivos por haberme olvidado de mà un tiempo. Ni un paso atrás… menos ahora que, gracias a Dios, soy yo de nuevo.
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