Empacar. Eso es algo que hago y hace tiempo no hacía. Algo que disfruto mucho. Anoche empaqué. Doble mis camisas, elegí lo que llevaría y lo metí todo en la maleta que yo quise. Llamé anoche mismo al taxi para que pasara por mi hoy por la mañana. Me cercioré de llevar la información correcta y la necesaria. Me levanté, preparé un hermoso cereal y comí apresurado porque el taxi llegaría a las 10:30 y eran 10:25. Corrí a dar otra revisión rápida esperando no olvidar nada esencial. Todo empacado. Backpack negra, lentes oscuros, audífono inalámbrico en la oreja izquierda, una hojita blanca donde apunté los datos del boleto electrónico, el teléfono del cliente, la reservación del hotel. Todo en una hojita blanca que llevaba en la bolsa delantera de mi Backpack.

Increíble pero cierto. El taxi llegó dos minutos antes. Apresuré el paso, maleta de rueditas en mano y todo listo. Por cierto, no es tán cómodo tener escalones en el trayecto entre mi casa y el taxi. Pero en fin, sorteado el obstáculo me senté al frente. Nunca me ha gustado ir atrás.

Al Heriberto Jara. Llegada 10:50 a.m. Sin gente haciendo cola, directo al mostrador. Con la sorpresa que la agencia que lleva el asunto de los boletos reservó pero no pagó el boleto. Tarjetazo con la que no tiene límite (eso está padre porque me suma puntos Membership Rewards cuando junte otros 987 viajes podré cambiarlos por una batidora) todo arreglado. Café negro y a sala de espera.

Abordando el 2101 destino CME. Tuve la misma sensación que cuando me subí por primera vez e a un vuelo de trabajo. Casí lloré de emoción. Por cierto, los aviones ahora son Jets, no más bimotores. Jets con asientos de piel.

Me gustaba más el bimotor. Ese se sacude más con las turbulencias y soy fanático apasionado de ellas. Pero este es más estable. La azafata anunció que entraríamos a zona de turbulencias y casi alce los brazos gritando “¡¡Yupiiiiii!!” pero me contuve. Me decepcionó la turbulencia. Ni un solo brinco, nadie hizo “ahhhhhhhhhh” ni “ohhhhhhhhhhhhh” ninguna caida libre de 50 metros (se siente increíble) sólo vibración moderada. Tal vez al regreso.

Vi Veracruz desde lo alto. El piloto despegó y tomó la costa a baja altura. ¡Qué hermoso puerto! Vi mi amado mar. Mi amada playa. Mi próspero y amado sur. Costa, altura, y las islas se vuelven más pequeñitas, el mar se ve más azul y todo comienza a difuminarse. Las nubes blanquísimas aparecen. Sigo con un gozo increíble. No puedo dejar de sonreir. Me siento tan dichoso. Estoy en el mejor momento de mi vida y apenas está comenzando. Dios mío, soy libre.

Entre las nubes blancas, el sol arriba rebotando en cada vértice de las formaciones nubosas, y yo ahí, sentado en un asiento de piel, con el periódico en mi regazo y un jugo de manzana en la charola de servicio.

Que vuelo más increíble. Tan simbólico. Tan hermoso. Vuelo. Vuelo en completa libertad, en absoluta libertad. Vuelo. Vuelo conmigo de compañero de viaje. Vuelo realmente cayéndome bien. Soy buena compañia para mí. Vuelo. Entre nubes blancas hermosas, debajo quedó el viento del norte porteño que comenzaba a entrar a la ciudad. Debajo quedó la basura, lo no necesario, lo pasado que no permitiré que vuelva a mi vida. Vuelo muy por encima de eso, como metáfora y en sentido literal. Vuelo buscando figuras en las nubes, tratando de ver ovnis, disfrutando el sol hermoso que baña la escena.

Vuelvo pronto a mi puerto. A mi casa donde estoy yo esperándome a mi mismo. A mi casa donde el silencio es oro, y me obedece. A mi casa a desayunar mi cereal, o si estoy de humor a preparame mi desayuno completo. Yo sólo. Yo mismo, dándome gusto a mí mismo.

Vuelvo porque el pecesito tiene examen de Tae Kwan Do el viernes y ascenderá a cinta amarilla. Soy un padre orgulloso de un hijo ogulloso de su padre. Creo que lloraré cuando le den la cinta. No me importa. Tomaré las fotos. El video lo graba Lucero, mi cómplice y maestra.

Vuelvo porque el viernes es noche de puerto. El clan sale a cazar. Que lindo es tener gente, mucha gente con quien salir. Siempre me han gustado los grupos de más de 3 personas. No importa mezclar. Uno crea redes y ellos crean redes también.

Y vuelvo finalmente porque vuelvo a subirme a un avión. Esta vez para dejar el país unos días y en domingo. Amo mi trabajo. No puedo creer que realmente me paguen por hacer lo que hago. Podría ir a acompañado ¿sabes? Tengo un boleto beneficio y mi habitación en los yunaited es doble. ¿Gustas? Puedes pasar el rato en la Galería mientras yo hago una cosa que los demás llaman trabajo y yo llamo regalo de la vida.

Será domingo libre. Domingo de Plaza. Plaza, plaza, plaza, plaza, plaza, plaza, plaza… P-l-a-z-a. Todo el día lo paso en la “galería”.

Bueno, bueno. Basta. Hoy bajé del 2101 para llegar a CME. Quedarme en el hotel de Ludwika. Usar el “fitness center” dos horas y dormir como rey. ¿Rey? Mmm… me parece haber visto una reina por ahí. ¿Creo que haríamos buen par. No lo cree psicóloga?

Buenas noches Princesa. Prepara tus papeles. Nos vamos de paseo.

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