Ayer vino la psicóloga. Llegó de Argentina en donde estuvo una semana. Gracias a mis amigos argentinos por el buen trato que le dieron. Teníamos tantos años de no vernos y por fin, casualmente ahora, viene ella aquí a mi tierra, a mi mar.

Una frase hermosa que soltó mientras sujetabamos las manos y nos mirabamos a los ojos como en aquellos tiempos universitarios, anoche precisamente en el coche, donde no queríamos bajarnos fue esta:

“¡Qué cosas tiene la vida! Mira cuantas cosas te hace vivir y al final te devuelve a donde comenzaste, mira, aquí estamos otra vez”

Mis manos estaban frías y las suyas calientes. Ella me tomaba la manos y en el toque sentí una avalancha de pasado que venía reclamando su parte. Un súbito ímpetu que me hizo levantar las puertas de esta ciudad amurallada donde reina el corazón.

Sentí de nuevo algo que pensé que sólo con un amor pasado sentiría. El calor de sus manos me hizo sentir algo muy especial, algo que me curó de muchos males que estaban por ahí escondidos. No quería soltarla y ella no me soltaba. Ese calor, ese hermoso calor de otras manos, ese único calor que se transmite en calidez y confortabilidad, ese calor es Vida, verdadera Vida.

Tuvimos un día hermoso. Comimos en un sitio sencillo porque así nos gusta, encontramos viejos amigos de la carrera de Psicología a quienes invitamos a nuestra mesa, paseamos por “la plaza” y ella no tuvo ningún reparo en mencionar así el nombre.. “la plaza”… para el café (capuchino con cajeta descafeinado para Joel) el primer lugar que pensamos fue: “la plaza”.

Caminar con ella, platicar con ella, ser “cuidado” por ella, ser respetado por ella, ser valorado por ella. Todo lo que ocurrió ayer fue un proceso de exorcismo. La veía orgullosa caminando conmigo tomándome del brazo por cada pasillo, riendo, haciéndome reir. Dios mio, no sabía que alguien más aparte de un amor pasado podría hacerme reir así. La manera en que me miraba y me hacía sentir absolutamente atractivo y hermoso. Es una mujer. Una dama. Una verdadera Princesa, una princesa que será reina y tendrá un rey. ¿Quién? Solo el destino se encargará de acomodar las piezas correctamente. Yo quiero de eso. No puedo entender cómo es que me aferraba al maltrato, la mentira, lo vacío, de algo habiendo tanto oro suelto por ahí.

Ella es psicóloga. Ama los caballos. Ama a los niños. Es psicóloga… Dios Mío, es psicóloga. Y es toda una mujer. Una mujer que sabe hacer sentir a su hombre bien, que lo sabe hacerse sentir respetado.

Mil cosas ayer se diluyeron en el viento. Mil cosas fueron sacadas del sistema con solo estar con ella y ella conmigo. No tuve que hablarle como si fuera un paciente. Ella me acarició la cara y yo cerré los ojos. Se me enchina la piel al recordar que no pude evitarlo, y a ella la causó mucha ternura ver como al pasar su mano por mi cara con esa lentitud y cariño yo sin poder evitarlo cerraba los ojos.

Ese era territorio sagrado. Todo lo anterior era territorio sagrado. Y ella vino a profanarlo para enseñarme y para liberarme, tal vez sin saberlo.

Tu tiempo se esta acercando al final. ¿De qué (TEXTO ELIMINADO POR WEBMASTER) …este post, es literal… es real y no he cambiado nada… ni mi nombre.

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