Vientos y lluvia
¿Cómo más podrÃa ser este domingo? AsÃ, lleno de viento y de lluvia. La lluvia es sÃmbolo de bendición. Por eso llovÃa cuando… cuando… y entonces yo tenÃa que… tenÃa que…. y nos encantaba que… bueno… no tiene caso…
Llueve… y bendice el cielo esta tierra llena de luces y de luz. Este mar que es mÃo y de las mariposas y las princesas. Hace un poco de frÃo. ¿Me puedes abrazar? Soy friolento… ¿friolento? extraña palabra… definición de friolento: persona que se pone “lenta” cada vez que tiene “frio”. Frio-lenta… Me gustan las moras…
La dispersión a veces no es tan natural, a veces obedece a ritmos de escritura. Es como cantar o hacer el amor. En ambas cosas hay que dejarse llevar por el ritmo natural de las cosas.
Yo tengo una mariposa en la mano, una pequeña mariposa que se posó sobre mi mano. Toma aire para volar de nuevo. Soy buen puerto. Puerto seguro. Puerto que jamás cierra sus bahÃas aun cuando el clima sea sombrÃo. Aquà el faro es real y tiene 3 pisos con ventana al mar y madera. Soñe con un millón de mariposas revoloteando a mi alrededor, podÃa oir sus risas. Es loco ¿sabes? y definitivamente muy raro soñar con mariposas. Raro pero raro bonito. Como el amor bonito. El amor bonito que reparto cuando a mi puerto llegan visitas distinguidas. Lo reparto en bolsitas de luz, lindas y hechas con las manos. ¿Las manos de quien? Las mÃas. Siempre que te regalo algo, como estas letras, será algo que hice con las manos. Lo que más me gusta regalar son caricias. Esas me quedan lindas y también las hago con mis propias manos.
Desaparecà de escena el sábado. Ese ritmo natural de las cosas me llevó a compartir el café con una mesa internacional de comensales. Entre ellos un buen amigo cubano cuyo entusiasmo y visión empresarial me contagia. Comenzamos hablando de los negocios y terminamos invariablemente hablando de Cuba. Estuve en La Habana hace un año exactamente. Hablamos de Cuba, de Castro (No Verónica Castro… Fidel), de las bondades del sistema, de Batista, de la diferencia entre socialismo y comunismo, y terminamos hablando de música. De Polo Montañez (a quien admiro pues es un hombre sencillo de campo con letras sencillas pero más profundas que un corazón) de Pablo y de Silvio.
Por cierto, perdoné a Silvio haberse presentado a cantar “a capella” hace poco en el zócalo capitalino. No es elección de Silvio, tiene que hacer lo que el gobierno le ordene. Asà que sigo respetándolo igual.
Y la plática terminó en el ron Cubano. Una vez que llegamos al Ron Cubano y luego de haber hablado de música decidimos ponernos de pie y seguir la plática más “cubanos”. Es decir, en el boulevard que da al mar con una botella de Havana Club 7 Años, de ese “que se toma derecho, sin soda pa no ensuciarle el sabor y no insultar su fineza” según palabras del conocedor cubano.
Polo Montañez cantaba de fondo las canciones más hermosas (porque todas sus canciones son poesÃas con música) y nosotros reÃamos de todo y de nada. Estábamos muy simples y bastante bobos. El ron no aminoró estos cauces.
También en Cuba existe el clásico “¿La seguimos?” y bueno, paramos en el “David” de nuevo. Zona VIP, mesa puesta al llegar porque estaba a reventar y todo sin haber reservado. Horas de baile y cantos. De risa y de vasos con hielo que llevaban a la boca alegrÃa al corazón. Tal vez, demasiada alegrÃa.
Los que estábamos, eramos todos hombres. Todos con la vista puesta en las lindas de las cuales habÃa muchas. No pudimos evitar acercanos (cada quien por su cuenta) a las mesas de algunas y hacer nuevas amistades. Digamos que ibamos muy sociables. Tampoco evitamos sonreir con certero tino y recabar sonrisas como si fuéramos coleccionistas.
Mi vida volvió a ser una noche surrealista. De esas noches. Esas noches en donde tienes el pretexto perfecto para casà cualquier pecado que pase por tu cabeza y la osadÃa de realizarlo.
Pensé mucho en ti. ¿Es posible todo esto? Por fin, ¿es posible todo esto? ¿Dónde estabas tú? ¿En donde te habÃas metido todo este tiempo?
El webmaster me exige que aclare que no tengo 19 años y que no salgo como loco a “antrear” tal y como ha sucedido en los últimos dÃas. Esto es muy loco, de tan loco que también es raro, de tan raro que también es cómico.
Salve el viento y la lluvia a los condenados a muerte de una muerte lenta. Que por fin regrresen las princesas a los cuentos que abandonaron y las historias de caballeros, caballos, princesas, e insectos alados sean contadas por fin en voz alta.
Buen inicio de semana a todos. Para ti especialmente linda. Para ti especialmente pequeñita.
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December 4th, 2006 at 2:52 pm
No entiendo… ¿por qué Silvio “tiene que hacer lo que el gobierno le ordene”? ¿a qué te refieres? Yo estaba ahà (no precisamente por él, pero eso es aparte), y escuché las dos canciones que tocó, congelándome y disfrutándolo mucho… Y no es que quiera que nos pongamos a hablar sobre polÃtica, sólo que no entiendo esa parte, eh… Saludos!
December 4th, 2006 at 3:00 pm
Hola Yahui!
Dentro del contexto del post, me referÃa al gobierno cubano. Es difÃcil exponer la idea sin entrar en polÃticas. Pero el punto central era que el amigo cubano me explico que Silvio es un empleado del ministerio de cultura cubano y por tanto el debe hacer lo que su empleador le mande. En este caso su empleador es el gobierno de Castro (no de Veronica castro, de Fidel…) y el debe acudir a donde lo envÃen sin poner demasiadas objeciones. De esa manera comprendà mejor que la opinión polÃtica o ideologÃa del empleado no está sobre la opinión de su empleador. Por lo menos asà son las cosas dentro de un régimen socialista y una dictadura como la que lleva el bonachón de Fidel Castro. Pero venga, yo estoy borracho, y se trata de pasarla chido ¿no? que no sea la polÃtica tema central y más bien sea el buen arte de Silvio y de toda cosa linda.