Bien, he sido tocado sin duda (que es muy diferente a “estoy super tocado”) porque de pronto no puedo creer la cantidad de puertas que se abren y las manos amigas que nuevas aparecen en mi campo de visión.

Claus dijo: “Las velitas las ponen para anunciar que aquí hay luz” mientras me contaba sobre su estancia en Suecia y en Holanda. Me contó de la tradición esta tradición sueca de de Santa Lucía, en donde se celebra que esta “Santa” trae la luz en las noche más larga del verano.

Yo estaba fascinado con la explicación del rito. Niñas vestidas de blanco andan por las calles cantando y portando velas y son encabezadas por una que representa a Santa Lucía la cual se distingue porque trae una cinta roja en la cintura y una corona de Luz que hacen con ramas y hojas sobre las que fijan las velas.

Celebran la llegada de la luz, y en las ventanas de las casas durante el período anterior a esta celebración ponen velas arregladas en forma de triángulo en cada casa haciendo un espectáculo maravilloso. Este arreglo de las velas significa que “Aquí hay luz” y la frase me pareció tan impactante en el contexto de la explicación que me daban esos ojos verdes claro que tuve que detenerme para escribirla en mi fiel libretita de apuntes. “Aquí hay luz”…. que frase. Las velas, por eso me encantan las velas… aquí hay luz…

Me contó sobre la vista de la aurora boreal en el círculo polar ártico como un espectáculo increíble. ¿Orgásmico? le pregunté… No, me contestó, multiorgásmico….

Me contó del hotel de hielo y de su estancia en holanda de algunos años.

Sigo multicultural sin perseguirlo. Siguen llegando las propuestas y oportunidades de emprender que ansié y ahora comienzan a reventar como granos de maíz en una cacerola al fuego.

Fue un café espontáneo y lleno de tanta magia. No soy normal, le dije, usted disculpe. No te preocupes querido, en esta mesa nadie es normal, me contestó.

Sin duda, la lección del año será: las almas no se encuentran por accidente.

Estoy en una de las mejores etapas de mi vida adulta. Mi vida está completa de nuevo. Comienzan a convertirse en realidad los demás sueños que me faltan. Como dice el comercial de los pronósticos mexicanos: Compadre, ya me vi…. ya me vi…

Tengo pendiente un mochilazo por Guanajuato y León en donde nos guiará mi amiga la psicóloga. Un viaje a Playa del Carmen, un 24 de “Crunchs” (leer post “los Crunch” para entender el término) y un futuro que brilla.

Por cierto, miré mi mar. Estaba tan hermoso. Más majestuoso de lo que nunca imaginé. Sus olas enormes rompían contra las escolleras y la arena de la orilla mientras todo el se revolvía y se abstraía para volver con ímpetu a cantar su canción de amor. Amo el mar. Lo amo y lo respeto.

Este es el inicio de la vida que siempre soñé y tanto he trabajado por tener.

Jamás mi pasado ha sido tan espectacular como lo es mi presente. Y todavía falta mucho por ver. Demasiado. Bailemos pues, al ritmo de la vida, el ritmo más hermoso y delicioso que nunca haya bailado. ¡Arriba señores! Para bailar la música no es necesaria. Yo escojo a la Miss Blanch para las primeras piezas. ¿Bailamos?

;)

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