Me aferro… me agarro con las uñas, con los dientes, con las últimas fuerzas que me quedan, pero la leo y toda mi fuerza es vana. Me suelto y me dejo llevar, no puedo tanto, no puedo soportar tanto… carajo, odio ser tan debil, odio ser tan fuerte… Es imposible refrenarme, quererme explicar, querer entender, imposible querer mirar a otro lado… el miedo es tan grande y ella tiene tanta paciencia, ella lo sabe, sabe que me pongo contra la pared y abro grandes los ojos y me aferro al papel tapiz con las uñas hasta rasgarlo, pero ella sigue ahí parada, mirándome sin parpadear, caminando hacia mi y yo aterrado, queriendo correr no puedo.
Estoy harto, cansado del mundo de las posiblidades, a las casualidades les tengo fobia, me causan miedo, miedo irracional.. pero es ella.. y esta vez las cosas que coinciden son contundentes… su manera de hablar, su manera de escribir, su manera de ver el mundo, la manera en la que me muestra respeto y me menciona sin miedos, sin claves…
La veo allí parada, segura, con ternura en los labios y los brazos. Mirándome, diciéndome las cosas que yo alguna vez diría, hablando en el tono en el que yo siempre hablo. Ahora me ha quitado mi rol, me ha dejado en silencioso, escuchándola y sin poder creer, con miedo de creer, aterrado de creer. Y entonces deseo encontrar un botón que regrese la cinta y que esa tarde en el consultorio de Mario Ortiz yo no hubiera llegado, que yo hubiera faltado a la cita, que le hubiera llamado para confirmar antes de salir… todavía me veo en mi coche rojo que tanto extraño, avanzando por Diaz Mirón, pudiendo haber tomado el teléfono y haber escuchado que la cita era otro día no ese. Quisera retroceder el tiempo hasta ese momento y que no hubiera asistido al encuentro con mi peor error en la vida. Con la mayor mentira que he podido escuchar.
Quisiera entonces haber llegado otro día, y hoy, de todas maneras la mariposa me hubiera encontrado pero yo no estaría así, asustado, cerrando puertas y ventanas inutilmente… ella toma la pluma y escribe, y en la escritura me devuelve el alma, el corazón, la templanza, y el miedo, ese miedo que me da todo esto me aprieta la garganta para que escapemos, huyamos, y entonces leo… y es imposible correr. Es imposible querer escapar.
Ella explica mis teorías, habla de la vida como yo la veo, me abraza y me dice justamente lo que debo escuchar. Ella es imposible, parece un invento de mi imaginación… y no lo es… las llamadas son reales, sus mensajes hermosos, su risa… Dios mío su risa… su voz que sobrepasa cualquier otra voz que haya escuchado en mi vida, una voz increiblemente perfecta… la voz que soñé que tendría una mujer que me bajaría la luna… ella me la baja porque es la dueña de la luna y me la regala…
Yo soy el que ataca. Yo soy el que inicia, el que lleva. Yo soy el que se va cuando quiere irse… perdón… yo era… Porque con una manzana en los labios ha venido y me tiene contra la pared hablando con brutalidad sobre lo que yo hablo con brutalidad. Como si nos conocieramos desde siempre, dice, y yo le digo que sí, que se prepare para las verdaderas cosas mágicas del azar. Que aun no ha visto nada y ahí todavía pienso que yo llevo el control, yo llevo el ritmo, yo puedo caminar o detenerme… pero no… esta vez es diferente… esta vez ella no necesita luz, no necesita brillar, ella brilla…. esta vez, ella no me pide que le repare las alas, ella me dice que curará las mías…
¿Es esto posible? Y digo que mejor me olvido, que la distancia, que internet, que el messenger que tan mal me cae, y aquí estoy, leyendo sin distancia, usando el messenger como chamaco de secundaria, escribiéndole, escuchándola reir, imaginando su risa…
¿Qué atino a contestar? Con ella sólo se necesita ser sincero. Ser auténticamente sincero… no necesitas ser una enciclopedia llena de datos, no necesitas adivinanzas, no necesitas leer entre líneas ni buscarte a ti mismo en las sombras… con ella sólo debes ser… y para “ser” me pinto solo… Ella trae luz.. una luz inmensa a su alrededor… brilla.. brilla y yo me deslumbro… me asusto y grito aterrado como si fuera mi conjuro mágico para desaparecerla: “el mar es mío, el mar es mío, el mar es mío” y ella sigue ahí, con una luz que no me deja ciego sino que me permite ver, ver claramente.
A la primera persona que me ayude a caminar pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle hasta el mar…y el mar es mío, el mar, el mar, el mar, es mío…. mío…
¿No soy yo el que rescata? ¿Qué haces usurpando funciones? ¿No tendrías que ser también tú una princesa que debo rescatar y que luego se vuelve la mismísima bruja y me arranca la cabeza de un mordisco? Esa historia es conocida, me la sé bien, me siento seguro con ella… pero la que me estás enseñando tú no la conozco y se supone que debería tener miedo… pues ¿sabes qué? Sí tengo…
Te echas un clavado en mi corazón y nadas dentro de mi, escudriñas, y sorbes con ternura las palabras y las caricias que requiero… y cada una de tus palabras y cada uno de tus posts son como si me tomaras entre tus 24 años, con tu juventud, con tu limpieza, con tu nobleza y tus hermosos ojos ambar, y me besaras en los labios lentamente… tal y como a mi me gusta ser besado…
A la primera persona mi buen ángel. A la primera persona mi buena mariposa… a la primera persona…. tiendes tú la mano y esperas de pie a que yo me levante… y yo asustado comienzo a cantar una canción que escuché hace un momento y que me hizo escribir esto. Háblame siempre con cariño y con claridad, sin acertijos ni interpretaciones…por favor… y lo que suceda sucederá…
Mi argumento era que tenía miedo de lastimarte… ahora, creo que simplemente tengo miedo… ¿me abrazas?
Pd. Las negritas o “Bold” en la letra son tuyas Blanch.. que nadie más se las quiera atribuir.
A la primera persona
Alejandro Sanz
El tren de los recuerdos
A la primera persona que me ayude a comprender
pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle mi fe,
yo no pido que las cosas me salgan siempre bien,
pero es que ya estoy harto de perderte sin querer (querer).
A la primera persona que me ayude a salir
de este infierno en el que yo mismo decidí vivir
le regalo cualquier tarde pa’ los dos,
lo que digo es que ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar.
El oro pa’ quien lo quiera pero si hablamos de ayer:
es tanto lo que he bebido y sigo teniendo sed,
al menos tú lo sabías, al menos no te decía
que las cosas no eran como parecían.
Pero es que a la primera persona que me ayude a sentir otra vez
pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe,
aunque si no eres la persona que soñaba para qué
(¿qué voy a hacer? nada).
¿Qué voy a hacer de los sueños?
¿qué voy a hacer con aquellos besos?
¿qué puedo hacer con todo aquello que soñamos?
dime dónde lo metemos.
¿Dónde guardo la mirada que me diste alguna vez?
¿dónde guardo las promesas, dónde guardo el ayer?
¿dónde guardo, niña, tu manera de tocarme?
¿dónde guardo mi fe?
Aunque lo diga la gente yo no lo quiero escuchar,
no hay más miedo que el que se siente cuando ya no sientes nada,
niña, tú lo ves tan fácil, ¡ay amor!
pero es que cuanto más sencillo tú lo ves, más difícil se me hace.
A la primera persona que me ayude a caminar
pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle hasta el mar,
yo no digo que sea fácil, pero, niña,
ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar.
A la primera persona que no me quiera juzgar
pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas,
yo no pido que las cosas me salgan siempre bien
pero es que ya estoy harto de perderte.
Y a la primera persona que me lleve a la verdad
pienso entregarle mi tiempo, no quiero esperar más,
yo no te entiendo cuando me hablas ¡qué mala suerte!
y tú dices que la vida tiene cosas así de fuertes.
Yo te puedo contar cómo es una llama por dentro,
yo puedo decirte cuánto es que pesa su fuego,
y es que amar en soledad es como un pozo sin fondo
donde no existe ni Dios, donde no existen verdades.
Es todo tan relativo, como que estamos aquí,
no sabemos, pero, amor, dame sangre pa’ vivir,
al menos tú lo sabías, al menos no te decía
que las cosas no eran como parecían.
Y es que a la primera persona que no me quiera juzgar
pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas,
niña, tú lo ves tan fácil, ¡ay amor!
pero es que cuanto más sencillo tú lo ves, más difícil se me hace.
A la primera persona que no me quiera juzgar
pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas,
yo no digo que sea fácil, pero, niña,
ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar.
Ni siquiera dónde estar.
Originado por este post de Ambar
technorati tags: Alejandro+Sanz, A+la+primera+persona, Video, miedo, Balmart, Blanch
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