Diálogos III y conclusión
- Y entonces mi amor, descubrà que…
- ¿qué? sÃgueme diciendo, es muy interesante
- No puedo, tengo que colgar ahora… bye
- Bye…
Reflexiona él:
- No.. no asÃ. No lo merezco asÃ. No es justo. No lo quiero asÃ. Un dÃa, cuando nadie tenga que colgar y nadie tenga que esperar entonces continuamos los diálogos. Debo seguir mi vida. Lo siento mucho, pero ni un peso menos de lo que valgo cuando hay varias ofertas de compra a precio justo. No. No quiero esto en mi vida. No tengo necesidad de esto. Lo sabes y sabes que es con ese amor infinito y galáctico. No sólo te lo tengo a ti, sino que me lo tengo a mi mismo. No está bien. Lo siento mucho. No me escondo jamás y nadie se atreva a esconderme nunca. Quien lo haga, no sabe lo que valgo. No tiene idea. No soy un pecado, no soy ilegal.
AsÃ, sin lastimar la imagen resarcida, sin que alguien se corte las venas y nadie se apachurre, asà quedamos. No echemos a perder lo hermoso que se ha construido. Dejemos intacto el monumento al amor que hemos logrado labrar. No lo ensuciemos. Que se quede como muestra de lo que hubo y como referencia.
La vida sigue, a eso me refiero. No puedo quedarme sentado aquà a escuchar como se cuelga un teléfono, a esperar el momento en que la Vida decida que debe sonar de nuevo… ¿y yo? No, no y no.
Prefiero que no me ames pero mirarte a los ojos y oler tu aroma. No gracias. Las palabras son hermosas y no dudo que la intención lo sea. Pero las palabras no abrazan y no besan y no acarician. Lo siento, de verdad lo siento. Yo quiero lo que he pospuesto inutilmente. Eso soy ahora, una llamada abruptamente cortada. No. No lo quiero. No lo acepto. No más oscuridad. Nunca.
Aquà y ahora, un abrazo sólamente. ¿Era mucho? SÃ… lo sé… Gracias de todas maneras, la gente de todas maneras se muere y no es necesario que me abracen cada vez que alguien de la familia se va. Vida, sin saldos a favor ni en contra.
(Luego él revisa su correo y observa la sincronÃa, Lady “B” le escribe
“No dejes de soñar, nunca lo hagas y tampoco permitas que esa locura nata desaparezca… Tus alas comienzan a nacer y quiero tener, junto al mar, la dicha de ver y disfrutar de ese vuelo, TU VUELO…”
Un sólo ejemplo, uno solo…
Lo que sigue, ya me lo sé: ella se da cuenta de pronto de lo equivocada que estaba y se queda agradeciendo públicamente y a la luz del sol la bendición de tenerlo, olvidando por completo la existencia de la Vida.
¿Soy Exigente? Por supuesto. Lo merezco. Merezco la exigencia.
¿No tengo paciencia? Mi respuesta es: ¿deberÃa de tenerla? ¿tan poquito soy que debo sentarme a esperar?
Congruencia: Después de ti no hay nada… (y lo cumple)
Pero del otro lado, la respuesta es al revés. Este es el más doloroso de los temas y por eso lo toco, porque me mata y para que no me siga matando. Porque después de ti no hay nada y después de mi sà hay. ¿Me siento a esperar mientras me imagino cómo es que sucede? No, no lo haré. ¿Tú podrÃas? Piénsalo… y me comprenderás.
El error: poner la plantita en la sombra. La planta era de sol. Siempre ha sido de sol. La rosa se ha marchitado y era única.
Creà que sà habÃa cambios, realmente lo creÃ.
Si no me vas a dar lo que merezco, permite que alguien que puede hacerlo me lo dé.
SIN SALDOS A FAVOR NI EN CONTRA VIDA…








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