¿No les ha pasado que de pronto una cierta frase los persigue por todos lados y la encuentran hasta en la sopa? Bueno, yo de pronto me encontré con la mía de estos días. Leía la página de quien me había puesto un comentario y yo entré para ver si el link apuntaba a una página real (suena feo, pero siempre lo hago cuando alguien publica un comentario y pone una dirección web) y pues vaya sorpresa que se llevó mi curiosa curiosidad.

“Mientras veía mi vida pasar” se leía en el encabezado de la página y yo abría mi boca grande grande grande. Y el primer post que leí se llama: “El legendario teléfono que no contesta” y el texto terminó de desajustar los tornillos de mi quijada para hacerla caer hasta el suelo.

Las almas como la tuya son bienvenidas a esta humilde morada, donde los locos son bien recibidos y los cuerdos vistos con desconfianza. La única cordura permitida es la que nos da la locura, porque la locura es curativa y los locos somos cuerdos, mucho más que los que ostentan el título de normales bajo el dedo acusador que señala a todo aquel que no se ajusta a los cánones sociales.

Mientras veías tu vida pasar, querida Sha’ury, este loco que lucha por mantenerse en el umbral de la locura psiquiátrica y de la locura divertida, caminó con el mar amarrado a una correa y pasó a visitar tus letras. Mientrás tú veías tu vida pasar, yo pasaba y a la vez veía mi vida pasar.

Carajo, bienvenida pues. Saquemos la botella de añoranzas y brindemos porque además me pareció que compartíamos el mismo puerto. Si es así y alguna vez miras el mar, piensa que ese mar tiene dueño, ese mar: es mío.

Pd. Amo las cosas que me provocan escribir así y no ponerme fresa a escribir sobre carros de golf, cubos negros o canciones personalizadas.

Me defino y me retiro por hoy. Aquí una página del diccionario arrancada y pegada con saliva a este post. Favor no lamer la pantalla, tengo tos y puedo contagiarlos.

Diccionario de la locura

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