Cambio de clima
Está anunciado “Norte” para mañana. Mañana domingo es un buen dÃa para sonreir. Todo mi fin de semana ha estado lleno de respuestas a preguntas no realizadas. Asà de mágico es el universo que te responde aun cuando no has realizado la pregunta y por eso me maravilla esta calma que asola a esta hora las costas de mi mar. Una calma metafórica y también literal. Un mar metafórico y también real.
Ni una sola hoja se mueve. Todo está en calma. Todo está en paz. A veces, el silencio es la mejor respuesta. Mi amiga Sha’ury escribió un post que se llama “El legendario teléfono que no contesta” y yo tomo al aire la poesÃa que me inspira mirar el mÃo que no sonó. Pero lejos de causarme alguna tristeza me da paz. Insisto: a veces el silencio (incluso el de un teléfono) es la respuesta que estábamos esperando y que nos es servida en charola de plata.
Me encanta vivir en este mundo de poesÃa y prosa que se desprende de las paredes de las plazas y de los Lounge Bar los viernes por la noche y los sábados. Me encanta este silencioso puerto que presagia la entrada de un viento nuevo. Me encanta haber cambiado de café rompiedo con los rituales como si rompiera las cadenas, para darme cuenta que soy mucho más que una trágica costumbre, o de un feroz gusto por los descafeinados.
Me encanta romper con los fantasmas sin cuerpo que se ponen a platicarme sobre lo brillante que será el sol buscando engancharme el alma para que se la lleven al infierno.
Pero sobre todo, me gustan más los labios de A*** en mi oreja hablándome pegadita a mi porque el ruido del Lounge Bar no nos deja platicar a gusto, y entonces estar asà de juntos y sentir el calor que nuestros cuerpos despiden, el olor de nuestros cuellos, la textura de nuestros labios en la oreja y a veces en el rostro nos parece que nos permite comunicarnos mucho mejor que si solo habláramos.
Me encanta la mirada de V***** que hoy se tomó el café conmigo y me miraba con la boca entreabierta y fijamente mientras le hablaba de lo que significa vivir y de lo hermoso que resulta platicar con alguien tan joven y con tanta belleza. Me encanta dejar la historia inconclusa y provocarle un casi-ataque de nervios por conocer el final, pero prometérselo para el siguiente café que ya querÃa que fuera mañana. Me encanta oirla hablar de los bares y los antros, de su 1.73 de estatura y de como su cuerpo escultural de modelo de revista le ha traido tantas envidias en sus escasos 22 cumpleaños transcurridos mientras encendÃa un cigarro tras otro.
Eso me gusta más porque contribuye a que mi corazón y mi alma sigan en paz, lleno de opciones y de confirmaciones de lo hermoso que es vivir y de lo brillante que es el sol, no porque alguien me lo cuente sino porque realmente puedo verlo. Como puedo ver esta luna hermosa que dibuja un caminito de luz hasta la orilla de la playa desde la lÃnea del horizonte.
Todo es luz. Todo lo que a mi alrededor me atrae es porque está emanando luz. No existen absolutos, todo puede cambiar, debe cambiar. No existen las promesas de eternidades porque no nos pertenece ni el dÃa de mañana. Todo puede revocarse, negarse y hasta olvidarse en un parpadeo. Lo que importa es lo que hoy está servido en la mesa. Lo que importa es quién está contigo en este momento y cómo te hace sentir, de quién es la mano que te abraza y de quién la voz que te dice cosas lindas en este momento. Lo real es lo auténtico. Los mundos que nos inventamos para mitigar las carencias no es real. Los paramañanas y los yaverásqueyo son recursos que utilzamos todos para intentar clavar nuestra bandera en el futuro y asirnos de ella para mantener el rumbo fijo casi siempre sin éxito.
Lo real es lo que se hace, no lo se promete. Yo puedo prometerte el mar y al final no dejarte caminar descalza por la arena. Lo real es lo que atesoro y lo que vale más que cualquier promesa que se quede colgada en un perchero.
Lo real es la práctica y no la teorÃa cuando la teorÃa se prolonga hábilmente eternamente por convenir asà a nuestros egoistas intereses inmediatos que no juzgo ni critico, asà somos algunos y otros no tanto.
Yo por eso no prometo mares, ni estrellas, ni arena. Por eso no juro porque si juro es casi seguro que erraré y seré señalado. Yo por eso hoy soy viento y mañana brisa, hoy palabra y mañana letra, hoy soy tuyo y mañana mÃo. Es lo malo de ser libre y lo bueno al mismo tiempo. Nadie puede atrapar al viento y yo creo que si hoy tienes mis labios cerca de los tuyos: bésalos, porque mañana podrÃas tener mi espalda alejándose de ti.
Es hermosa la paz que te trae el silencio de un teléfono yo suspiro no se si aliviado o confirmado, no se si aturdido o maravillado de como las respuestas a preguntas que no supe hacerle a Dios me llegan en el maravilloso silencio de un teléfono encendido que sólo sonó para recbir realidades y no para cumplir supuestos teóricos.
Y me bebo mi café despacio, con traguitos cortos para disfrutarlo en presente y para que no se me acabe. Y la escucho hablar bebiéndome cada palabra que dice, porque tampoco quiero que se me acabe.
Y escribo despacito, dejando en cada letra un pedacito de mi mar, de mi paz y de mi tranquilidad. La tranquilidad de un hombre que sabe cuando amar porque sabe escuchar y que sigue insistiendo que todos somos tan inofensivos o tan dañinos como nuestra conciencia nos lo permita. Nadie juega con nadie, y nadie se aprovecha de nadie. Dice mi autor brasileño favorito: nadie entrega sus sueños a quien los puede destruir. En mi paÃs decimos: no hay borracho que trague lumbre. No señores, nadie culpe a nadie porque nadie ha muerto. SonrÃamos y seamos cordiales, porque nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido y porque no podemos exigirle al mundo que sea tan capaz o inteligente como nosotros creemos que somos. Respetemos nuestros tiempos y nuestras evoluciones. Aquà hay un amigo incondicional. Que nadie se ponga el saco por favor. Esto es sólo un blog y yo, un invento de mi propia imaginación.
Dios los bendiga y buenas noches. Que entre pues el norte que ya quiero sentirlo recorrer la costa.








Deja tu comentario