Entonces la vida hermosa que vivimos día con día me regala esta estampa que parece un cuadro hermoso de esos que se cuelgan del corazón clavando profundo el clavo que los sostiene:

Pececito duerme plácidamente a mi lado, con los audifónos de su reproductor de mp3 que le regalo papá, porque él quería una ipod como la de papi. Bueno, no dimos una ipod como la de papi pero le dimos una más pequeñita que es idéntica en todo a la que tiene papá.

Aquí lo tengo estirado cuan largo es, escuchando sus canciones de “High School Musical” mientras sueña. ¿Qué soñara? seguramente sueños lindos y llenos de paz porque tiene una mamá y un papá que lo adoran y darían la vida por él. ¿Verdad muga?

Esto es parte de la compensación. Escucharlo respirar profundo, ver su carita relajada totalmente. Una cara llena de inocencia y de paz. Hoy pasé a recogelo a casa de muga y estaba muy feliz, me trajo una barrita de queso de esa que venden empaquetada y que trae a Bob Esponja y a Patricio en los dibujos del empaque, “Te la puedes comer así, o la metes al microondas y sabe muy rica” me dijo aconsejándose mientras me la entregaba.

Estuvo a ratos con nosotros en la mesa “masiva” y a ratos en la juguetería de al lado en donde entra y sale como si fuera el dueño, y ha hecho una hermosa amistad con las dependientes que le permiten estar detrás del mostrador con ellas jugando y platicando.

Cuando estuvo con nosotros me impactó que una de las muchachas que se ha adherido al grupo hizo click con él de manera asombrosa. Lo tenía en sus piernas y lo trataba con un cariño muy sincero que me enterneció mucho. Gracias abogada por su gran cariño y trato a mi pececito. Tratándolo a él así, es como si a mi me tratara el cuadrúple de bonito.

Finalmente no fuimos al cine. Es muy desagradable pero debo contar que de vuelta a casa, el coche delante mío arroyó a una persona. Suena muy mal, lo sé. Pero así fue. Tuve que girar el volante para evitar atropellarla yo también por segunda ocasión. Fue una impresión espantosa, espantosa. No daré detalles para no levantar morbo, pero tengo grabado en la cabeza todo lo que sucedió y lo veo en cámara lenta sin parar. Dios guarde el alma de la joven. Pececito no alcanzó a ver nada, pero escuchó mi llamada a los servicios de emergencia, y la desesperación en mi voz por lo que también recibió el estrés un poco.

Jamás, en mi vida, había visto morir un ser humano. Jamás imagine que el estruendo que se escuchó y el bulto que rodaba por el piso era un ser humano. Salió de la nada. El coche delante iba a la velocidad permitida (50 km/h) y no hizo por frenar porque nunca vió a la mujer que no utilizó el puente peatonal y venía vestida de blusa negra. Invisible completamente. Si no es por el golpe brutal que nos hizo reaccionar y la cantidad de partes del frente de la camioneta que volaba, no hubiéramos visto nada.

Unos metros más, un poquito más y yo no estaría contando esta desgracia, pude haber sido yo el que embestía a la joven. Quise bajarme pero mi copilota me pidió que no lo hiciera, mi instito fue detener el coche y quitarme el cinturón a la vez que marcaba por celular a los números de emergencia y me grababa la placa de la camioneta que había atropellado a la joven. No pensé que nada podía hacer yo y que sólo podría causarle a pececito un trauma brutal. Así que esperamos en el coche, hablamos con la conductora de la camioneta, tranquilizándola pero ella sólo gritaba y lloraba: “¡No la vi! ¡No la vi! ¡Le juro que no la vi!” dentro del coche sólo cuidaba que pececito no volteara atrás. Muchos autos se detuvieron, la cara de las personas era impresionante y así debe haber sido la mía. Varios otros conductores usaban sus celulares igual que yo pidiendo la asistencia médica.

Por fin, vimos las luces de una patrulla que llegó al lugar y entonces avanzamos. Vimos pasar la ambulancia camino a casa, que iba a levantar a la desafortunada joven.

El trayecto fue en tétrico silencio. Nadie decía nada. Estábamos en shock. Un poco más rápido que hubiera ido y yo hubiera contribuido al accidente. Un poquito más rápido. Tuve que desviar el volante para no pasar encima de ella. Es impresionante, perdón que lo repita pero era el coche que venía delante mío.

¿Cómo terminé contando esto? me dije que no lo contaría por respeto a la joven que muy seguramente por lo que vi perdió la vida, pero debo registarlo. Sigo en shock, creo que la experiencia la asimilaré mañana o pasado. Me duele tanto la espalda por cierto…

¿Alguna masajista cerca? Smile

La cosa linda es (caray, hay que volver al tema) que tengo a mi lado al amor de vida durmiendo conmigo. Un lindo pececito que me cuida el sueño y por las noches me abraza tiernamente y me acaricia la cara sanando cualquier herida que mi corazón pueda tener.

Digo, la vida paga. En retroactivo y con intereses, pero paga. Buenas noches y gracias a quienes han dejado su comentario.

Dios los bendiga a todos y que tengan un excelente domingo.

José

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