Los días pasados he querido contar en este blog algo hermoso que me sucede cada vez que como en “Grijalva”, un restaurante que frecuento con mi buen amigo y hermano Gabriel, el psicólogo.

Las mesas están sobre la banqueta al aire libre y esa calle nos evoca recuerdos de la Condesa en D.F. porque es una calle muy especial en Veracruz que si se tomara una foto se juraría que pertenece a otra ciudad y no al puerto. Llena de árboles, de paz y de palomas.

Sí, palomas que juguetean entre los comensales tratando de obtener migajitas de lo que cae al piso. Jamás pensé que podría hacer lo que hice. Para muchos será una bobería, pero para mi fue algo impactante. Tomé pan y comencé a alimentar a las palomas que se arremolinaban a mi alrededor.

Con gran cariño, puse migajas de pan en mis manos y la baje a nivel de la vista de estas avecitas que caminaban. Sin moverme un sólo milímetro esperé. Y por fin, sucedió. Se acercaron tímidamente a mi mano y comieron de ella.

Fue mágico. Las palomas tomaban con delicadeza la comida de mis manos, y yo me sentí como un niño pequeño que da de comer a estos animalitos y que ellos con total inocencia y conociendo mi corazón se acercaron a comer de mi mano.

Palomas, libres y precavidas se acercaban a mi mano y comían de ella. Simplemente hermoso. Son estas pequeñitas cosas las que me recuerdan lo importantes que somos todos. Estos detallitos que muchos dejarían pasar como algo trivial o normal, los que me hacen abrir los ojos y la boca grande y exclamar un “Waoooo” sincero y de total emoción.

Dos días seguidos pude alimentarlas de mi mano y después, un tercero, bajé la mano sin alimento para ver qué sucedía. Y yo juraría que las mismas que había comido de mi mano me reconocieron y se acercaron seguras a mi mano buscando su pieza de pan. Se ponían muy cerquita, muy cerquita para cerciorarse que no hubiera comida entre mis dedos.

Mis amigas las palomas. Libres. Aladas. Precavidas. Felices. Agradecidas.

¡Qué hermoso es vivir!

Technorati Tags: , , , , ,