Se diluyen en gotas de recuerdos aquellos momentos baratos en donde percibía mi mundo en horizontes cortos. Miro salir el sol y se dibuja una sonrisa en la mañana húmeda y agradable. Recibo del calor solar un abrazo reconfortante como aquel de esos momentos cumbre, en donde te das cuenta lo endiabladamente feliz que eres al estar vivo, sólamente vivo, para seguir intentando, para seguir luchando, para seguir buscado, para seguir siendo influencia a tu entorno, para seguir siendo tú.

Porque mientras exista oxígeno en mi sangre, existe esperanza. Existe oportunidad, existen guerras que se deben luchar una y otra vez hasta que nos quede claro o le dejemos claro a los demás que por ninguna maldita razón nos detendremos a relamernos las heridas como perros maltrechos. Que aún nos demos y sigamos dando golpes contras las paredes, serán nuestros propios malditos golpes, y no los golpes de aquellos dictadores de instrucciones para una vida sencilla que aguardan presurosos a aplicar calificativos y juicios de valor a nuestros actos.

¿Quien soy yo para seguir caminos que han sido recorridos antes? Yo soy el que prefiere la selva, el machete y la aventura. El que se abre camino donde no existe uno, el que prefiere perderse entre la maleza a convertirse en uno más del absurdo gremio de la normalidad.

¿Quién sanciona mis pasos? Mi propia concupisencia consagra mis desatinos, y mi corazón lo pesa el viento. ¿Quién se atreve a obligarme a volver a los senderos conocidos para encajar? Ni yo mismo me puedo oponer al destino. A mi propio destino que llevo escrito en la sangre y en la garganta.

Somos soldados o cautivos. Somos guerreros o plantas que no pueden moverse y aceptan su destino estiocamente como robles muertos por dentro, podridos de tanto esperar.

Lo que somos no lo determina un bolita mágica ni el mismo pasado. Lo que somos lo determinamos hoy, aquí y ahora.

Sale el sol y un nuevo día se dibuja con sus infinitas posibilidades por delante. Elegimos y asumimos. El tiempo de decir: “pobre de mi, pobre de mi situación, pobre de mi pasado” ha quedado atrás…

Hoy el sol ha salido y la esperanza aguarda a que la vistas en tu ropa… elige bien, y luego de elegir: No te quejes. sonríe…

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