olas que se retiran de la costa
De alguna manera sucedió. Ya habÃa comentado sobre mi hermana. Es mi cómplice y mejor amiga. La empresa en la que trabaja la promovió y le ofrecieron una posición en Canada. Es lo hermoso del trabajo en transnacionales. Se va en los próximos dÃas. Me ha comenzado ya a pegar la idea de no tenerla aquà en casa, y no creas, cuando lo pienso bien hasta lloro sin que se den cuenta para no poner tristes a los viejos y a ella.
Se veÃa lejano el dÃa de su partida, pero de pronto sucede en menos de 3 dÃas. Se va la “Churros” a Canada, ella dice que uno o dos años. Yo digo que esperarla aquà será como tener la cabeza metida en una cubeta con agua (y todavÃa no he aprendido a respirar en otro medio que no sea oxÃgeno).
Pero la historia no para ahÃ. Otro que trabaja para una transnacional es mi papá. Hace unos dÃas nos sorprendió con la noticia que habÃa sido promovido también para una posición en su empresa en Lousiana, Estados Unidos. Estará bajo el esquema de 28 por 28. Es decir, estará 28 dÃas en suelo nortemericano y 28 en mi mar. Me pegó también. Me dió mucho gusto, debo admitirlo, pero me pegó.
Me trajo unos estuendosos “flashbacks” a aquellas épocas cuando como niño lloraba la partida de mi papá por irse a trabajar. De pronto estuve a punto de entrar en pánico, pero entendà que estoy a punto de cumplir 30 años, vivo por mi cuenta hace años, soy papá de un niño de 7 años, y que esas crisis estaban bien a los 14 años, no a los 29.9 años.
Se retiran esas olas de la costa, se alejan para tocar nuevos mares. Para emprender nuevas aventuras y enriquecer más sus vidas con paisajes diferentes y anécdotas frescas.
Si tan solo estuviera aquà la mujer que me ha de acompañar por la vida, estas historias de separaciones serÃa contadas diferente, no se, sólo especulo. Pero me queda también la certeza que Dios ha decido que atraviese estas hermosas experiencias por mi mismo para enriquecer lo que soy, para aprender más cosas todavÃa, para llegar a ser hombre que la mujer que merezco merece que yo sea.
No sé, tal vez sólo estoy melancólico. No triste. Es imposible estar triste con el mar rugiendo aquÃ, el pececito riendo en voz alta y mis padres, los viejos, atendiéndome como en aquellos dÃas…
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July 4th, 2007 at 9:40 am
que te puedo decir? es mas, lo que te diga, en nada aliviara tu tristeza/melancolia por esas olas que se alejan.
Olas que deben de tomar el camino que Dios les tiene preparado, asi como a nosotros tambien nos tiene uno.
Lo importante es seguir manteniendo ese amor familiar, que aunque a distancia, sigue siendo mayor cada dia, yo lo vivo a cada segundo desde hace varios años.
No hay nada como la familia, en verdad.Tanto amor duele, lo sé, pero es un dolor feliz, asi lo veo yo.
Gracias por compartir algo tan valioso con nosotros, tus lectores.
Estoy segura que esa mujer a quien tanto esperas, y a quien tanto amor le estas guardando, esta esperandote tambien… es cuestion de saberse reconocer, y cuando se vean a los ojos, lo haran, estoy completamente segura de ello.
LLamame romantica, pero asi sera.
A veces, es buena la melancolia, pues nos hace ver cosas que muchas veces damos por olvidadas…
Recibe un fuerte abrazo…
Katy
July 4th, 2007 at 5:21 pm
Y esas olas que ahora verás partir, sé que habrán de volver algún dÃa, con mucha más fuerza de la que imaginas…