La vida es más que un salario. La vida es sobre cumplir los sueños, realizar los anhelos, estar con quienes amas. ¿Cómo medimos el amor que sentimos por un hijo, por una madre por un amigo? ¿Tiene precio? ¿Supera cualquier salario? Entonces, ¿porqué nos vendemos? Si esas cosas no tiene precio y sobrepasan infinitamente una mirada tierna de un ser querido, ¿porqué nos vendemos? ¿porqué tomamos decisiones basadas en la “estabilidad económica” despreciando el precio de una caricia? ¡No señor! Yo no soy uno más de los padres de familia, esposos, amigos, novios que prefieren “la lana” a la familia.

Fui educado bajo un esquema tradicional en donde papá a veces no estaba porque “estaba trabajando”. No lo culpo ya, he superado y perdonado todo lo que viví porque gracias a eso tengo lo que tengo y soy lo que soy, gracias a su esfuerzo. Pero sí que tengo claro que a mis hijos no le pasará igual. Papá sí estará en el festival de fin de cursos, sí estará en su graduación, sí estará en la mitad de la noche cuando despierte de una pesadilla, sí estará para platicar cuando mis hijos lo necesiten no cuando se cumpla la jornada. La vida no espera turnos. Mi esposa sabrá que al extender su mano en la noche encontrará mi cuerpo durmiendo a su lado, vigilando la noche, cuidando su sueño. Habrá un hombre en casa, uno que pondrá a su familia, a sus hijos, a su esposa, delante de cualquier trabajo. Un festival del día del padre será más importante que un cheque con un salario.

Caramba, voy a cumplir treinta y este tipo de cosas son las que te cuestionas cuando estás a unos días de llegar a esa edad. Yo quiero dar fruto y no sólo cuestionarme. He tomado una decisión que tiene que ver con el tipo de hombre que quiero ser el resto de mi vida. Tengo planes, tengo sueños, tengo metas, tengo anherlos. No los vendo por nada. Primero lo intento, lucho, me pruebo a mi mismo que estoy equivocado antes que repetir la historia de tantos hogares en donde el único dios es un billete y que con este mismo billete se pretende sobornar las ausencias, como si los recuerdos fueran sobornables.

He tomado la decisión y espero sólamente que Dios me responda con una confirmación de estar de acuerdo conmigo. Hay veces que uno tiene dar saltos al vacío, saltos de fé, sabiendo que Dios está en control de todas las cosas.

Vuelvo al mar. Vuelvo para vivir de nuevo, no para seguir sobreviviendo. Que Dios acompañe mis pasos y me provea de sabiduría para tomar los siguientes pasos correctos. Amén.

Technorati Tags: , , , , , , , , , , ,