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catarsis para el desglose…

Uno, dos… otro escalón abajo en este edificio de sólo un piso que no tiene escaleras. Dos, tres… podría seguir bajando en este caracol interminable. Cuatro, cinco… comienza a ponerse oscuro y a mi no me gusta jugar con fuego, por eso avanzo a tientas. Seis, siete… pausa… lo difícil no es bajar, sino volver a subir. Uno puedo bajar facilito. Es cosa de ir poniendo un pie delante del otro pero hacia abajo. Así de simple. Bajar siempre es fácil, tentador, intensamente mediocre pero tremendamente descansado. Ocho, nueve… tanta oscuridad me asusta ya, no recordaba lo que era estar inmerso en la oscuridad, se siente familiar pero no agradable. Es como un mal sueño que se tuvo alguna vez, que no se recuerda lo que se soñó pero sí se recuerda que fue desagradable. Diez, Once, Doce… trece… creo que la oscuridad no es tan mala después de todo. Aquí pasé largos años, largos días y amargos llantos. Me siento en un lugar común, en un sitio ampliamente visitado. Recuerdo aquellos días de drama y más drama, de letargo y de fantasías enfermizas que distorsionaban lo real, lo evidente, lo que no podía ver por mis propios ojos sino que tenía que recurrir a los ojos y la voz de un tercero para que me contara una historia interesante, la historia de mi vida vista desde la orilla sana, no de la orilla enfermiza. Para mi era apasionante que me contaran la vida de ese hombre sumergido en la completa oscuridad, carente de límites, carente de estima propia. Que me contaran lo que debía hacer, lo que estaba haciendo. Sólo de repente recordaba que el tercero hablaba de mi y me daba miedo. Pensaba que el tercero estaba loco. Que no veía la realidad como en era en mi mundo. Debía ser un cuenta cuentos… Sí, eso era. Estaba loco el tercero. Siempre era alguien que se preocupaba por mi: el psiquiatra, el amigo, la madre, la ex esposa… el tercero cambiaba de forma aunque su historia del hombre que terminaría por matarse “algún día” era la misma. No faltaba el “abre los ojos”, el “por tu propio bien”, el “cuanto más soportarás” siempre era lo mismo. Alguno cobraba por escucharme o yo le pagaba por que lo hiciera, no recuerdo ya. Pero era interesante. ¿Cómo podíamos tener historias tan diferentes? ¡Carajo! ¡debían estar mal todos! Era mi vida la que se vivía, no la de ellos. ¡Qué fácil es opinar de la vida de los demás! Han de estar exagerando, pensaba yo. No sé.. debería bajar otro escalón, pero tal vez no puedo volver a subir…. Clínicamente loco, moralmente muerto, religiosamente seguidor de la autodestrucción bajo el pretexto de “relación enfermiza”. ¡Qué tontos! Dicen que algo tengo parecido a ella que hace que me enganche… ¡Qué ofensa! ¡La loca es ella! ¡el mundo está loco! ¡todos están en mi contra! ¿Cómo me pueden decir que me parezco a ella? Yo sólo la necesito, demasiado.. para vivir pues, para respirar…¡No, no y no! ¡Ustedes no lo entienden! ¡Pobrecita! ¡Necesita ayuda! ¡Yo puedo ayudarla! ¡Soy salvador del mundo! ¡Protector de los indefensos! ¡Un hombre con una misión! ¿Porqué están en contra de que la salve? ¡Es clarísimo! ¡Yo tengo que ayudarla! El destino, Dios, la vida, la casualidad, el Corán, el kamasutra, John Lennon, y el Juan Pablo II están de acuerdo conmigo! ¡¿Porqué se oponen?! Es por ella, no por mi… De verdad… no es por mi… pero ella está loca.. yo no…estoy loco de amor.. ¿que no es amor? ¿que es pasión? ¿que necesito ayuda? ¡Blasfemia! ¡Blasfemia! ¡Blasfemia! ¿que el amor es algo mucho más grande? ¡Si supieran! ¡Todos están en mi contra y ahora ella se va! ¡Seguro fue por algo que yo hice mal! Sí, cómo no me iba a equivocar, si todos me están presionando. ¿Cómo no se iba a ir si soy tan poca cosa? ¿están contentos? ¡Se fue! ¡Se fue el aire! ¡Se fue mi vida! ¡se fue mi sueño vuelto carne, vuelto mujer! Es mi culpa… debe ser mi culpa.. siempre ha sido mi culpa… no la merezco… soy tan malo… tan infantil… tan común… debí haber hecho más.. debí haberle aguantado más cosas, ¿Porqué no me esforcé suficiente? ¡Nunca he sido suficiente! ¡Nunca! ¿Donde está el revolver? ¡ahhh! que bello es el cañón visto de cerca… frió, negro, justo como mi vida, como yo.. ¿cómo se ve amartillado el revolver?.. click… que ruidito más lindo… ¿que está cargada? Lo se, lo se… a ver, que pasa si lo pongo en mi cabeza así… y pongo mi dedo en el gatillo y lo jalo… clic… no sonó “pum”… ¿Qué haces? ¿porque me gritas y me saltas encima como si quisieras arrebatarme el revolver? para, para, para… me lastimas… para… tengo que jalar otra vez… para por favor… silencio… silencio… más silencio…. vuelvo a subir escalones… aquí abajo hace frío… es bastante frío… doce, once… ok, hay una luz allá arriba, de donde yo creo que venía… diez, nueve, ocho… subir cuesta trabajo.. es más pesado que bajar… pero me sigue gustando más subir.. abajo hay un loco con un revolver que quiere volarse la cabeza por “amor” el muy iluso… siete, seis, cinco, cuatro… siento compasión por él… se perdió en algún punto… tres, dos… se perdió pero se encontró a tiempo… prendió la luz a tiempo… escuchó la voz dulce a tiempo… recapacitó de su error… uno… cero… La luz brilla… no vuelvo a bajar…. allá abajo sólo hay pasado, experiencia, las piezas del fundamento que me hacen ser hoy quien soy, pero no vuelvo atrás… aquí arriba están las voces, el tercero, la amistad, el amor. Aquí arriba Dios juega con las flores y con los días… Aquí arriba estoy yo… clausuro el acceso al sótano… no sirve más… prefiero subir, aunque cueste más trabajo…


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2 comentarios a “catarsis para el desglose…”

  1. Psic. Gabriel says:

    Para el desglose:
    “Uno, dos… otro escalón abajo en este edificio de sólo un piso que no tiene escaleras.�
    Estas sintiendo que entras otra vez en ese estado cíclico que tu ya conoces, en el que a veces te sientes muy fuerte y otra veces te sientes sin fuerzas. El contar los escalones es un rastro que estas dejando para regresar, es decir te resistes a caer, aunque una parte de ti desea estar abajo un rato mas, aunque sea un ratito (por simple costumbre cíclica), dejas un rastro para saber por donde regresar de forma segura y no permanecer caído sin poderte levantar. Esto es algo muy bueno, digamos que ahora caes con conciencia de ello y con la conciencia suficiente como para poder regresar por tu propio pie. Me da gusto. Seguimos…

    “Dos, tres… podría seguir bajando en este caracol interminable.�
    Por supuesto que es interminable la caída algunos la terminan incluso con un suicidio. Es buena tu observación.

    “Cuatro, cinco… comienza a ponerse oscuro y a mi no me gusta jugar con fuego, por eso avanzo a tientas. Seis, siete… pausa… lo difícil no es bajar, sino volver a subir. Uno puedo bajar facilito. Es cosa de ir poniendo un pie delante del otro pero hacia abajo. Así de simple. Bajar siempre es fácil, tentador, intensamente mediocre pero tremendamente descansado.�
    Es “descansado� para las personas hedonistas, de hecho cuando caemos las personas tendemos a buscar un placer para hacernos sentir bien, lo malo es que algunos buscan placer sexual o el alcohol o drogas, por nombrar algunos, estos tienen las características de que NUNCA SER� SUFICIENTE, si se prueba uno solo, se quiere uno mas, creemos que no pasa nada, y vemos que ya lo hemos hecho varias veces, y no pasa nada. Y es entonces cuando CAEMOS, PARA NO LEVANTARNOS, (nos sentimos fracasados por volver a caer, nos sentimos derrotados y sucios, con menos deseos de volver a salir adelante) y entonces, SOLO DESEAMOS PROBAR MAS, y mas, porque YA NADA NOS SACIA, así que no tenemos llenura nunca, y el vacio interno cada vez es mas grande.

    “Era mi vida la que se vivía, no la de ellos. ¡Qué fácil es opinar de la vida de los demás! Han de estar exagerando, pensaba yo. No sé.. debería bajar otro escalón, pero tal vez no puedo volver a subir…. Clínicamente loco, moralmente muerto, religiosamente seguidor de la autodestrucción bajo el pretexto de “relación enfermizaâ€?. ¡Qué tontos! Dicen que algo tengo parecido a ella que hace que me enganche… ¡Qué ofensa! ¡La loca es ella! ¡el mundo está loco! ¡todos están en mi contra! ¿Cómo me pueden decir que me parezco a ella? Yo sólo la necesito, demasiado.. para vivir pues, para respirar…¡No, no y no! ¡Ustedes no lo entienden! ¡Pobrecita! ¡Necesita ayuda! ¡Yo puedo ayudarla! ¡Soy salvador del mundo! ¡Protector de los indefensos! ¡Un hombre con una misión! ¿Porqué están en contra de que la salve? ¡Es clarísimo! ¡Yo tengo que ayudarla! El destino, Dios, la vida, la casualidad, el Corán, el kamasutra, John Lennon, y el Juan Pablo II están de acuerdo conmigo! ¡¿Porqué se oponen?! Es por ella, no por mi… De verdad… no es por mi… pero ella está loca.. yo no…estoy loco de amor.. ¿que no es amor? ¿que es pasión? ¿que necesito ayuda? ¡Blasfemia! ¡Blasfemia! ¡Blasfemia! ¿que el amor es algo mucho más grande? ¡Si supieran! ¡Todos están en mi contra y ahora ella se va!…â€?
    Aquí ya estas abajo, y cuando se esta abajo se retoman los viejos vicios, justo donde los dejamos, no es que ella sea importante, no lo es, es solo que era un viejo vicio más, y como todo viejo vicio se recuerda y se vuelve antojable. Y lo retomas rápidamente en donde lo dejaste.

    “¿Porqué no me esforcé suficiente? ¡Nunca he sido suficiente! ¡Nunca! ¿Donde está el revolver? ¡ahhh! que bello es el cañón visto de cerca… frió, negro, justo como mi vida, como yo.. ¿cómo se ve amartillado el revolver?.. click… que ruidito más lindo… ¿que está cargada? Lo se, lo se… a ver, que pasa si lo pongo en mi cabeza así… y pongo mi dedo en el gatillo y lo jalo… clic… no sonó “pum�…“
    Como ya estas abajo retomas nuevamente lo que habías dejado pendiente, el revolver. Se continua donde te quedaste.

    “¿Qué haces? ¿porque me gritas y me saltas encima como si quisieras arrebatarme el revolver? para, para, para… me lastimas… para… tengo que jalar otra vez… para por favor… silencio… silencio… más silencio…. vuelvo a subir escalones… aquí abajo hace frío… es bastante frío…�
    La pelea es contigo mismo, en esta ocasión, tu “Yo� estaba mas fuerte. Recordemos que un principio de salud mental es que el Yo (la parte mediadora entre el “ello� y “superego�, que se basa en un principio de realidad) este mas fuerte para que controle nuestras vidas. Todos; si no tenemos control suficiente de nuestras vidas podríamos matar a alguien o a nosotros mismos, o hacernos daño o hacerle daño a alguien, en fin, cometer miles de errores. Pero si nuestro principio de realidad esta fuerte podremos hacer cosas productivas, que nos hagan sentir bien y que le den sentido a nuestra vida, entre mas dominio de los sucesos de la vida tenemos, mejor nos podemos mover para obtener lo que deseamos y vivir como deseamos, disfrutar de las cosas en lugar de sufrirlas y enseñar a los demás a disfrutar las cosas en lugar de sufrirlas.

    “abajo hay un loco con un revolver que quiere volarse la cabeza por “amor� el muy iluso… “
    Así es abajo hay un loco, todos tenemos un loco abajo, es decir, todos si nos dejamos vencer haremos locuras, tonterías, que caso tiene.

    “escuchó la voz dulce a tiempo… recapacitó de su error… uno… cero… La luz brilla… no vuelvo a bajar…. allá abajo sólo hay pasado, experiencia, las piezas del fundamento que me hacen ser hoy quien soy, pero no vuelvo atrás… aquí arriba están las voces, el tercero, la amistad, el amor. Aquí arriba Dios juega con las flores y con los días… Aquí arriba estoy yo… clausuro el acceso al sótano… no sirve más… prefiero subir, aunque cueste más trabajo…�
    Es bueno clausurarlo, NO VALE LA PENA CAER, no se clausura el conocimiento de nuestra sombra, SE CLAUSURA EL DEJAR DE CAER, se clausura EL PERMANECER EN EL HEDONISMO, se clausura EL VIVIR SIN CONCIENCIA, se clausura EL SER UN IMPULSIVO, el actuar por impulso, se clausura EL OCIO, se clausura LA INCOMPETENCIA, se clausura “EL NO PUEDO�, y se deja abierto, al que si puede incluso cargar a algunos mas porque su fuerza es infinita. Se deja abierta la puerta a Dios para que retome el control de nuestras vidas, se deja ABIERTA LA ESPERANZA, LA FE, EL AMOR AL PROGIMO, A DIOS. Se deja abierta la posibilidad de limpiar nuestra alma y de hacer milagros, de dar VIDA.

    En fin, este “desahogo� tuyo tiene muchas mas cosas posibles de desglosar, pero no lo quiero hacer mas largo de lo que ya lo hice, espero y te sirva, !ah! me canse, jejeje, un placer enorme. Te mando un abrazo mi hermano, cuídate mucho y QUE DIOS TE SIGA SOSTENIENDO HOY Y SIEMRE. Bendiciones para ti, tu familia y los que te rodean.

  2. Daanroo says:

    La rueca siempre aprieta por donde el zapato va más lívido, siempre aprieta, pero en la mano de Dios y en la palabra del Cristo viven los mejores aleluyas, las gracias infinitas, el retroceso, el bostezo, la tuerca que hace falta para calmar pie, mano, sangre, lividez.

    No tenga miedo de bajar Sr Balmart, la vida de la rueca cuando ajusta truena un poco a merecer de que aquel que lleva en la mano la pinza del ajuste, lo llene de aceite para volver a dar vueltas.

    La vida es así, a veces abajo, a veces un pie al sótano nos hace subir dos hacia el cielo, esa es la virtud de conocerse, de retroalimentarse, de saberse complementar con los sueños malos, con aquello que duele y que agoniza dentro de uno mismo.

    Descanse su mente, no todo el mundo persigue encontrarse consigo mismo, ni todos somos aquello que le daño, aunque muchas veces parezca la palabra razón, no lo es, es irrazón y en ello mismo la experiencia de los días vividos, la intuición, la confianza, la fe en Dios y en el Cristo Redentor, son los ejes necesarios para sonreirnos y para llorar también, porque en el llorar mismo se filtran aquellas migajas de abandono que se sienten a veces en el cuerpo como duros azotes, como atrocidades de una calamidad que nos es.

    La puerta está abierta Sr. Balmart, en ella la escalera es intensa y superflua si baja, pero sanadora cuando ha tocado el último escalón, no tenga miedo de bajar una vez más, o de cerrar aquella apertura que le conduce al recuerdo, porque el recuerdo mismo y la experiencia ya tomo forma de conciencia y de valentía entre sus dientes.
    Ya mismo peude morderse la mano a si mismo y levantarla en alto, bendiciendo al Cristo Redentor porque son sus dientes quienes acarician y son sus manos quienes abrazan para consolar.

    No se detenga, en cada rueca de la vida, hay una mano que aprieta pero que lo hace de corazón, porque sabe que en ella va la vida que Dios le ha permitido vivir, una vida llena de fe, de razones, de sabores y de ilusiones que se llenan de la gracia misma, de la voluntad y de motivos tan distintos como la sonrisa de su hogar, de su temple, de sus amigos, de su familia, de su fe.

    Vea atrás sin miedo Sr Balmart, que aquella escalera vive ahora llena de emociones y arcoiris y aunque a veces duela bajar un escalón, recuerde que ese paso hacia el infinito es al mismo tiempo dos pasos dados hacia la bendición de Dios Redentor.

    ¡Dios le Bendiga Sr. Balmart!, a usted y su fe, porque no hay nada en el mundo que pueda ejercer tanto sobre la vida del hombre, que sus creencias en Dios, y su amor, por los suyos.

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