Recién regresé del hospital nuevamente. Estoy en casa temporalmente. Fui internado de nuevo, es la tercera vez en el mes. El día lunes me internan de nuevo para realizar otra operación más. Lamentablemente hubo un problema con el catéter que me habían instalado y ahora hay que cambiarlo por otro, y eso implica una nueva intervención quirúrgíca con anestesia general nuevamente.

Sin embargo y para evitar fatalismos, estamos con la total confianza de que todo saldrá bien esta vez. Estoy en manos expertas que sin duda Dios ha elegido para que sean mis médicos. Mis respetos para Sandro �vila, mi nefrólogo, y para Gustavo Martínez Mier, el cirujano de transplantes quien me intervino la vez pasada.

Debo confesar que tal vez de manera enfermiza y un poco loca, el hecho de ser anestesiado nuevamente me llama la atención, pues lejos de causarme molestias lo disfrute mucho. Alcancé a decir: “disculpa, es normal que me duela el brazo asi como me est……..zzzzzz! zzzzz! ” lo siguiente que vi fue el techo del sanatorio español. Sin dolor, sin molestias ni problemas post-anestesia y con catéter nuevo.

Mi cuarto fue lleno de globos y sonrisas. Recordarlo me pone la piel chinita y me dan muchas ganas de llorar para ser honesto. Llegó mucho gente, el teléfono no dejó de sonar en todo momento, las visitas eran hasta abrumadoras y mi cuarto literalmente se llenó de globos y buenos deseos. Colgaba de mi descansabrazos Bob Esponja de Helio, Patricio de Helio, un pato muy tierno de helio, etcétera. Las personas no cabían sentadas por momentos en la habitación. Me dió mucho gusto darme cuenta que mi vida no es algo que pasé en silencio, que hay mucha gente orando por mi, que hay muchas cadenas de oración en diferentes iglesias cristianas y católicas, que hasta en Canadá donde está mi hermana hay gente que ora por mi día y noche. Veracruz, Tabasco, Canada, México DF, etcétera, lugares en donde personas me han contactado para informarme que están orando por mi pronta recuperación. Amigos que viven pegados al teléfono, amigos que vienen de lejos a visitarme convaleciente, palabras de ánimo y llamadas de personas que no conozco que se enteran de mi caso y me llaman para darme ánimos.

He sido ampliamente bendecido por tantas muestras de cariño y además, llego a mi blog, y encuentro tanta belleza en buenos deseos, en comentarios hermosos que me dan fuerza y me mantienen con el ánimo arriba y en franca lucha por salir pronto de este hueco en la salud.

Me ha contactado el buen Gerardo Mendoza Valle por email gracias a mi hermano del periódico Reforma David García. Gerardo es el presidente de la Fundación Nacional de Transplantes y me ha ofrecido su apoyo y el de la fundación de manera incondicional. Ha sido una gran bendición igualmente. Desde Cuba he recibido correos de personas amigas en la isla que me invitan a gestionar el asunto en la Habana igualmente.

Espero realmente pronto estar contando un testimonio de alguien que vivió un episodio dramático pero que lo hizo actuar por otros y no conformarse con recibir lo propio. Quienes me conocen saben que no podría quedarme con los brazos cruzados una vez que he vivido la problemática de las donaciones de órganos.

Gracias pues a quienes me acompañan, a quienes me han acompañado, y a quienes me seguirán acompañando. Sus palabras y buenos deseos son mi mejor medicina, y más valiosas que cualquier órgano. Bendiciones para todos. Que Dios nos bendiga y nos acompañe en todo momento.

Joel Balboa Martínez

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