supongamos
Ella toca la puerta. Yo me asomó por la ventana. Ella dice holacómoestás. Yo digo sinriñonesperobien. Ella dice mepermitespasar y yo le digo tefaltóelsÃmbolodeinterrogación. Ella dice nomefaltósupusequemelopermitirÃas. Yo digo ahbuenomenosmalentoncespasa. Ella entra. Yo la miro de arriba abajo cuando se descuida (más abajo que arriba cuando está de espaldas). Ella me dice nomeinivitasasentarme. Yo le digo setevolvióaolvidarelsÃmbolo. Ella dice sÃyno. Yo pienso quetipamásinteligentepuedepensarendosniveles y sonrÃo. Yo le digo peroporfavorsiéntate mientras le señalo el sofá blanco de la sala, el que es super cómodo. Donde te sientas y sientes que eres absorvido a una dimensión paralela pero no, es sólo que es muy cómodo. Ella se sienta y me dice gracias. Yo me siento a su lado y le digo denada. Entonces pasan 1.22330 segundos de un silencio incómodo porque yo me atonté viéndole las piernas de reojo y seguramente (intuyo) quedé como un tonto manÃatico sexual pero es que sus piernas me llaman la atención y qué carajos le hace uno, cuando algo le llama la atención lo mira. Ella me dice memiraslaspieras. Y yo le digo yanotepreguntoporelsÃmbolodeinterrogación y sonrió evadiendo la respuesta o dándola al no responder y pensando que de ahora en adelante los sÃmbolos de interrogación los ponga el lector a discreción (que quiere decir “cuandoquiera” y no discretamente). Yo le digo mientras sonrió y me acaricio el cateter del pecho quémilagro. Ella dice tambiénlossÃmbolosdeexclamaciónlospondráellector. Yo no se si responder o no porque el sÃmbolo lo pone el lector y no adivino si el que lee esto pondrá énfasis de pregunta o de exclamación asi que me quedo callado porque pienso que el silencio nos sirve para ambas respuestas. Ella piensa quetipotanrarosequedacalladomucho. Yo, como no puedo leer lo que ella piensa porque se supone que todo sucede en el momento, ni por enterado me doy que ella piensa tal cosa de mi y asumo que debo tomar la iniciativa de la plática para simular los nervios y es que una mujer de buenas piernas y visita constante me turba la mente y de por si soy lento. Ella pregunta queescribes. Yo contesto eh con cara de pregunta (pero el lectro puede poner exclamación aunque mi cara refleje pregunta, porque ya quedamos que los sÃmbolos los pone el lector y un trato es un trato, porque no voy a ir por el mundo diciendo algo y haciendo otra cosa porque serÃa poco congruente y a mi la congruencia me gusta en ayunas y 3 veces al dÃa) entonces me doy cuenta que divago y trato de retomar el tema. Yo le digo nada (que suerte que estoy escribiendo todo porque asà puedo releer y no perder el hilo) Ella dice cómonadasiteveoescribiryleeralgo. Yo le digo nosoyyoeselautordeestecuentitoyosoyunpersonaje. Ella me mira extrañada (no porque se haya ido y yo quiera verla y entonces la “extrañe” sino extrañada como confundida pero extrañada suena mejor que confundida) y me dice eresunpersonajedecuento. Y yo le digo ójalapusieraslossÃmbolosporqueahoranosésipreguntasteoconfirmaste. Ella dice puesesoletocaallectordecidirlonoaminiati. Yo entonces caigo en la cuenta y pienso que le será difÃcil al lector leer este cuentito porque los dÃalogos de los personajes están sin espacios y me doy cuenta que no cualquiera leerá esto sin cansarse sino sólo aquellos que son dignos de compartir mi mundo y me doy cuenta que parece que estoy chantajeando al lector para que se esfuerce en leerlo y me digo que soy muy inteligente y sobre todo sutÃl. Ella dice yporquenoponesespacios. Yo le digo si eso fuera una pregunta (cosa que no sabremos porque al lector le corresponde el énfasis, eso porque ya demasiada cosa es escribir como si fuera mucho trabajo que le costara al lector poner aunque sea el énfasis aparte de leer) entonces le responderÃa que no lo sé porque el que escribe es el escritor (cosa que resulta obvia pero habÃa que llamar de algún modo al que plasma la historia). Ella dice porquenolepreguntas. Entonces yo me confundo porque no se si me está dando una razón o me está pidiendo que haga algo y de cualquier manera no tengo interés en saber porque el escritor debe estar ocupado escribiendo como para ponerse a explicarme el porqué de todas las cosas que hace. Yo le digo ysihablamosconespacios. Ella dice cómoesesomepareceunalocuraunonopuedehablarconespacios. Yo le digo ysilointentamos. Ella dice estabienhagamos la prueba mientras piensa que es muy inteligente porque asumió la entonación de las frases sin necesitar de los sÃmbolos que el lector deberÃa poner (deberÃa pero podrÃa no hacerlo porque es decisión libre). Yo pienso que ella debe estar loco o ser egocéntrica si piensa que porque ella dice las cosas son asà pero finalmente no me importa porque me interesa más el experimento de hablar con espacios. Ella dice comencémos. Yo digo Perfecto. Entonces me doy cuenta que ninguno ha usado los espacios aún cuando podrÃamos porque sólo hemos dicho una palabra y una palabra no se puede separar en espacios so pena de perder su significado, serÃa como decir “ho la” y el lector pasarÃa más problemas en entender porque serÃa ininteligible y me doy cuenta que todo ha sido un plan del escritor para no romper el esquema de su cuento y que nos ha forzado a decir una sola palabra por vez para no tener que usar los espacios de los que disponemos. Entonces pienso que el escritor es bueno y se divierte con nosotros porque no ha contado nada y sin embargo sigue escribiendo letras que a su vez una vez juntas se convierten en palabras y él si que puede poner espacios cuando le dé la gana y usar acentos incluso donde nó débérÃá hábér y quitar otros donde deberÃan estar aunque a veces no lo haga a propósito sino por ignorancia de la ortografÃa. Ella piensa que yo estoy más enfermo de lo que suponÃa porque me quedé en blanco como 40 segundos sin decir nada sólo pensando todo el rollo que pensé pero que finalmente si es sólo un personaje de un cuento no le conviene quejarse porque el escritor podrÃa hartarse de ella y eliminarla de la historia y entonces yo me quedarÃa solo sentado en mi sala, en el sillón blanco que es muy cómodo y que si te sientas parece que eres absorvido a otra dimensión sin saber porque estoy ahà y entonces podrÃa volverme loco por no recordar (claro, si el escritor decidiera que yo no recordara nada como elemento de su historia) Entonces volteo y veo que no he salido de mi recámara y que estoy acostado viendo la tele (el canal que el escritor quiera a mi me parece bien) y viendo las estrellitas fosforecentes que penden de mi techo (y brillan cuando apagas todas las luces) y entiendo que lo de la mujer fue un invento mÃo y que en realidad estaba soñando y que acabo de despertar y me doy cuenta que el escritor es muy bueno porque a pesar de que soy un sueño que el tiene yo también sueño y me doy cuenta que soñar está permitido para todos incluso para los personajes de cuentos que son sueños de hombres que escriben como el que hace este experimiento, también me doy cuenta que soy muy barbero o adulador y pareciera que quiero quedar bien con el escritor o el escritor es egocéntrico y me escribe a mi para que alguien le tire flores y yo pienso “qué jodido tipo, ha de estar bien loco”… pero nada de lo que aquà se escribió sucedió porque todo es una simple suposición como el tÃtulo de esta bobada lo indica.
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September 30th, 2007 at 12:40 am
estas loquito balmart!!!
lo leà todo y quede con ganas de mas, es un placer estar aqui.
Besos
November 25th, 2007 at 4:02 pm
Que loco… pero la verdad es que no pude dejar de leer… por cierto… ten… no se que hacer con estas madres: …!!!!!!!!!!???????!?!?!?!?!?!?!?!?!?! me sobraron… debo de ser superdotado porque no necesite ninguna… siendo humilde agradezco al sistema educativo mexicano que me permitio graduarme como licenciado universitario… sin tener que saber ortografia… y mucho menos historia y geografia de mexico… “chales.. la loquera se contagia”…
See Ya’