¿Porqué será que nos cuesta trabajo imaginar las cosas buenas, que las recibiremos y como seres humanos tenemos una tendencia a dudar que llegarán, a pensar en los miles de obstáculos que se deberán enfrentar en vez de pensar que a veces las bendiciones llegan simplemente? ¡Qué triste sería que eso que siempre has deseado esté frente a tus narices pero por esa natural y humana tendencia a “no creértela” permitas que se quede en la puerta de tu casa, esperando a que la abras y finalmente muera!

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