Desayuno y gotas para los ojos
“El desayuno está servido” me gritó mi madre al medio dÃa que atiné a abrir los ojos y abrir mi puerta para que los de afuera percibieran que sigo vivo. Me senté a la mesa, saludé como es costumbre. Cuando mi madre puso mi plato, se detuvo por dos segundos y me miró directamente a [...]




