En toda ciudad que goce de ser anfitriona de una Carnaval, la llegada del mismo debe ser motivo de fiesta, de alegría, de celebración. El puerto de Veracruz tiene uno de los Carnavales más famosos de México, y con su llegada la ciudad entera se inunda de visitantes deseosos de participar en las fiestas carnestolendas. Mucho turismo nacional corre hasta las playas del hermoso puerto a refrescarse y olvidarse un poco de la rutina. Este año, se espera que lleguen 3 millones de visitantes al Carnaval que comenzó la semana pasada.

Ok, hasta ahí llegó la propiedad y la objetividad al redactar el tema. Primero que nada, debo dejar en claro que tengo en viviendo en Veracruz 11 años. Eso significa 11 carnavales. De esos 11 carnavales he ido a…. ¿ninguno? Para quienes viven fuera es una sensación y deben pensar que es super lindo y super padre poder vivir una fiesta tan grande. Pero en realidad lo que sucede con los que vivimos aquí es una pesadilla. A ver, pongámoslo en perspectiva: recibimos este año a 3 millones de personas. Según datos del INEGI (organismo gubernamental que censa al país) si juntamos la población total de Boca del Río y Veracruz (puerto) tenemos un total de alrededor de 850 mil personas… Con ese número de personas vivimos todos re-bien, el tráfico es super cómodo, los sitios públicos están siempre a la disposición de quien los visite, no hay que esperar tanto para obtener mesa en los lugares más concurridos, somos corteses al manejar nuestros autos (en términos generales, claro) y la seguridad pública es una de las mejores del país.

Pero, ¿Qué pasa cuando le metes a esta hermosa ciudad TRES MILLONES DE PERSONAS EXTRA? Las calles se ponen imposibles, el tráfico es una locura, absoluta locura. Eso sumado a que por el “Carnaval” muchas calles de la ciudad son cerradas y no calles cualquiera, AVENIDAS importantes, lo que desquicia el tráfico. En trayectos que normalmente te tomarían 15 minutos en coche, te puede tomar en Carnaval hasta ¡¡HORA Y MEDIA!! Y si dices: “bueno, no iré a esas calles, me iré al café…” ¡Sorpresa! ¡Todo está repleto de turismo! No hay mesas disponibles, las plazas se ponen intransitables y la frustración de los “lugareños” es evidente.

Olvidemos de ir a caminar por ahí. Los rateros también vienen al carnaval y los robacoches y los robaniños. Todos vienen de vacaciones al carnaval y los robos, asaltos, homicidios aumentan en cantidades increíbles. El robo de coches se vuelve una grosería, no importa si lo dejas afuera de tu casa cerrado propiamente y todo. Si decides irte a caminar al mar por las mañanas, digamos, te encuentras que todo circuito para caminar está infestado de casas de campaña, personas durmiendo sobre colchonetas, borrachos y aquellos que la siguieron desde la noche anterior y siguen brindando y gritando obscenidades a las 9 de la mañana. Puedes ver tendederos de ropa, anafres, sartenes y basura, mucha basura.

El carnaval es el mejor negocio del año de las compañías cerveceras. Sin ninguna indicación de conciencia moral, distribuyen al por mayor y a cuanto se atraviese en el camino, y entonces vemos en las calles (a toda hora, incluso en las mañanas) peleas, riñas, vulgaridades, gente haciendo sus necesidades en público, homosexuales dando show, gritos, botellazos y todo lo que pasa cuando pones a la gente ESTUPIDA de alcohol.

“El Carnaval es una experiencia familiar” dicen por ahí alguos. ¿FAMILIAR? El desfile “Familiar” que estaba destinado a los niños presenta a artistas nacionales distinguidos por usar MUY POCA ROPA subidos en un coche alegórico con ¿qué creen? ¡POCA ROPA! Yo digo, ¿de verdad a un niño de 7 años le conviene ver a la cantante que ni sabe como se llama semi desnuda y haciendo movimientos eróticos? ¿O a los borrachos que le gritan obscenidades a la artista (si, a las 9 de la mañana)? O las edecanes que nunca faltan de las cervecerías. ¿Familiar? Claro…

Muchos de los que vivimos aquí, definitivamente optamos por salir de la ciudad esos días. Porque por si fuera poco, todas las actividades laborales se suspenden por 3 días. No hay bancos, escuelas, trabajo, ni muchas cosas. Como si este país estuviera para celebrar en vez de trabajar. ¡Bah! Pero bueno, emborrachemos al pueblo para que no se queje.

Podría seguir hablando de lo incómodo que resulta para muchos Veracruzanos el Carnaval que año con año sufrimos, pero creo que he dicho lo importante. No todos están de fiesta y si podemos, nos vamos. Ahí les encargamos a los “fuereños” la ciudad. No nos las jodan mucho.

Nota: La opinión expresada aquí es personal y no está dirigida a iniciar un debate sobre los pros y los contras de un carnaval. En este blog no hay mucha democracia y los carnavales están vetados. Todo comentario destinado a hacer polémica o que pretenda hacer quedar bien a los carnavales será removido… Smile

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