Desde que volví del hospital, tengo un antojo de galletas. Recuerdo que el sólo pensar que estaría en casa en algunos días me emocionaba y llenaba esa emoción con todas las cosas que haría cuando llegara. Finalmente, uno de esos gustos se quedó instalado y ahora me muero por unas galletas. Pero no por galletas cualesquiera, no. Por galletas recién hechas, sacadas del horno. El antojo ha ido evolucionando, mutando y cambiando hasta convertirse en una obsesión refinada por HACER las galletas yo mismo. Jamás en la vida he hecho galletas, así que no tengo absoluta idea de cómo se hacen, pero la sola imagen de mi preparándolas y el olor a galletas recién hechas inundando la casa me motiva a buscar y buscar recetas en internet sobre cómo hacerlas.

Pronto me dí cuenta que había más de una decisión extra que tomar. ¿Qué tipo de galletas quería? ¿Con chispas de chocolate? ¿Almendra? ¿Vainilla? ¿Avena? ¿Gengibre? ¿Mantequilla? ¿Cacahuate? ¿Nuez? y la lista de preguntas puede seguir por siempre. Ese un verdadero dilema. Ahora sé que quiero galletas recién hechas y prepararlas yo, pero… ¿qué galletas quiero? Debo decidirlo para poder seguir una receta.

Al principio, lo más sencillo era esperar que alguien las hiciera por mi. Es decir, decir sutilmente que tenía antojo de galletas y esperar que algún alma caritativa se apiadara de mi y captara la indirecta para preparármelas de “sorpresa” pero siendo honestos, ya me cansé de esperar que lo que quiero me lo de alguien más. Así que he decidido no esperar a nadie por mis galletas ni por ningún otro postre. Si quiero algo, tengo antojo de algo, buscaré la manera de hacerlo yo mismo, y basta de indirectas lastimosas.

Yo haré mis propias galletas. Me quedarán muy ricas y me las comeré todas. Tal vez comparta con Joelito pero nada más. Así que, tengo trabajo por delante. Mucho “research” que hacer,  e ingredientes que comprar. Jamás me he quedado con las ganas de algo y no pienso comenzar a hacerlo ahora que se me antojan las galletas.

Quiero galletas hechas en casa. Recién hechas. Calientitas. No me conformo más con las galletas que hay disponibles en la tienda por “no haber de otra”. Pongo los ojos en lo que quiero y lo obtengo. Basta de esperar que las cosas sucedan.

Nota: ¿Estaré hablando de galletas o de cosas más profundas de mi vida y mi presente? ¿Será todo este escrito una metáfora? Siempre me ha gustado escribir entre líneas…

Technorati Tags: , , , , , , , , , , , ,