Hace 8 años llegaste y lo cambiaste todo. Me convertiste en un ser humano completamente distinto. Le diste a mi vida un giro total. Cuando llegaste a mi casa eras un pedacito de ser humano que se acurrucuba y dormía plácidamente. Recuerdo haber pasado noches y noches sin dormir observándote en tu cunita. Observaba con atención cómo dormías y cuidaba afanosamente que siguieras respirando. Recuerdo que cuando estabas en la pancita de mamá ¡le dabas unas patadotas! Podía ver cómo te estirabas y dabas vueltas acomodándote a cada rato. Luego que naciste, me encantaba cuando te reías. Desde entonces tu risa es expansiva, contagiosa, llena de paz, de luz, de Dios. Le doy tantas gracias a Dios porque no has perdido esa sonrisa, esa paz en tus ojos, esa paz que me das cuando estás conmigo y me tomas de la mano con tanta dulzura, con tanto respeto, con tanta admiración. Amo la manera en que me miras mi amor. Amo esa mirada tuya enamorada de papá que a mi me hace olvidar todo lo feo y centrarme en ti y en tu amor.

Hoy cumpliste ocho años y estabas tan contento de celebrarlos con todos tus amigos y amigas. Yo estoy orgulloso de ti mi amor. A veces me siento culpable por no ser el padre perfecto, me duele equivocarme pero yo sé que perdonarás mis errores porque todos han sido intentando ser el mejor padre del mundo. Las veces que he tenido que negarte algunas cosas y te has enojado conmigo y has llorado, sé que cuando tengas a tu hijo las comprenderás mejor, así como yo comprendo a mi padre ahora mejor que nunca.

Perdóname por no dejarte entrar a la alberca mi amor cuando hace frío. Yo te creo cuando me argumentas que ya tocaste el agua y está “calientita”, te creo de verdad. Pero a veces los papás hacemos cosas que los hijos no entienden para cuidarlos y protegerlos porque nada me hace sentirme peor que verte enfermito.

Caray, ya tienes ocho años mi amor y yo sigo creyendo que vas al kinder, tanto que se me ha escapado decir cuando estoy contigo “mi amor, ¿Cómo te fue en el kinder?” y me encanta cuando me miras y te ríes recordándome que el kinder lo dejaste hace varios años, me encanta cuando me dices sonriendo “¡ay papá!”

Me encanta que te de pena darme mi beso en los labios enfrente de la gente y me encanta molestarte pidiéndotelo a propósito. Me encanta porque a pesar de que te da pena lo haces y me saludas o te despides de beso.

Nunca dejaré de amarte hijo, nunca mi amor. No importa si no estamos juntos, no importa si enfermo, no importa si lejos, siempre mi amor, siempre estarás en mi corazón incondicionalmente. A tus ocho añitos, deseo de todo corazón que tu sonrisa permanezca y que, a pesar de que he tenido una vida maravillosa, tu vida sea mucho mejor que la mía. Que no llores por las cosas que yo he llorado, que sonrías por más cosas que por las que yo he sonreído, que ames mucho más de lo que yo he amado y que te equivoques mucho menos de lo que yo me he equivocado.

Cuando tenga que abandonar mi cuerpo, no te sientas sólo mi amor. Ni la muerte podrá separanos o hacer que este inmenso amor se extinga. Siempre te amaré Joelito, eres mi mejor amigo. Que Dios te bendiga mi amor y te llene de paz y de mucho más amor para compartir, y que permita que tu sonrisa no se extinga jamás.

Te amo Joelito.

Atentamente,

Tu papi.

Joelito Balboa Contreras

Technorati Tags: , ,