Hoy Dios me preparó un día muy ocupado. Tuve mil cosas que hacer y todo el día estuve ocupado, pero finalmente terminé con una montaña de pendientes. Lamentablemente surgió otro nuevo: reparar la camioneta.

Entre tanto ir y venir hoy y el acelere de tanto trámite, mientras salía del estacionamiento de la Universidad Cristóbal Colón, un anuncio chaparrito de señalización tuvo a bien atravesarse en mi camino. Hace mucho tiempo que no le pegaba a un coche y hoy rompí el continuo para comenzar de cero.

Días sin accidentes: 2493 0

A todos nos pasa, uno a veces se distrae por ir pensando en las mil cosas que tiene que hacer al mismo tiempo, y bueno, pierde de vista las cosas chaparritas, y entonces, termina uno chocando con ellas (literalmente). Mi flamante camioneta nuevita, ya no es santa y pura… le ha tocado su primer “abolladura” y yo fui el malandrín que se la hizo.

Aquí les presento en “sociedá” a la pobrecita de ella… con su primera abolladura de la vida… (snif… )

Pero bueno, una vez al año.. a todos nos pasa. Realmente no soy conocido por ser un “golpeador de coches” y hacía mucho tiempo que no tenía un percance automovilístico. No me sentí mal, porque fue realmente un accidente. Cómo le platicaba a un buen amigo hoy: “si cada semana tuviera estos incidentes, estaría de acuerdo en que debería sentirme muy mal por ser tan mal conductor, pero hace años que no me pasaba nada en un coche que yo manejara” y todos estuvimos de acuerdo.

Ahora, a asumir el daño y repararla, así como debo reparar todas las cosas que se han dañado  en mi diario caminar para lucir una carrocería bonita e impecable, para cuando ella, la de la mirada profunda, la que tanto he esperado,  llegue a casa y me abrace.

Pd. Si usted no vió la abolladura, fíjese bien arribita de la llanta delantera la atípica forma cóncava de la lámina.. voila!

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