Carajo, tenía ya listo en mi cabeza el post que escribiría hoy y pues el día tenía planes diferentes a los míos. Justo antes de comenzar a escribir sonó el teléfono. Como me hablaban de un Nextel el identificador de llamadas decía “Privado” y no me daba el número pero como aquí en Veracruz todo mundo trae uno no se me hizo raro.

Contesté. Una voz cordial de mujer me saludó al otro lado de la línea. ¿Joel? preguntó y yo contesté “¿Si?” entonces me dijo su nombre. Una persona conocida, gran amiga hace tiempo y ahora alguien a quien no le agrado mucho. Me echó a perder el día. (la semana, el mes y posiblemente el año).

No puedo poner aquí de lo que hablamos, pero es una situación de hace varias semanas ya, pero los fantasmas de eso me persiguen hasta hoy. La llamada es la prueba. Hay varias cosas que me ponen de malas de todo esto: la primera es que, por no dejar mal a la otra persona involucrada, me tuve que fumar todo el malentendido yo sólo y no hablar de más (aprendí de la última vez), aunque sé de antemano que la otra persona involucrada recibiría invariablemente (o recibió) la repercusión de sus (¿nuestras?) acciones. Poco podía yo hacer para salvarla. Lo que yo escribí y envié, escrito y enviado está.

Otra de las cosas que me joden, es que la persona que llamó es una persona que realmente aprecio. Con quien antes de todo este ERROR yo me llevaba super bien y aunque suene estúpido, la aprecio y creo que tiene razón en tomar la actitud que está tomando.

Finalmente ya no se que pasa. Sigo haciendo lo correcto y sigo poniendo límites a quien deba ponérselos porque es mi total derecho y pareciera que esta situación me persigue por todos lados. Ya me cansé. Estoy molesto. Estoy harto.

Hoy me desperté tan de buenas. Pintaba para que le día fuera increíble. Hacía mucho tiempo que no llegaba a casa tan tarde (llegué como a las 4 de la mañana) y menos por estar en una celebración de cumpleaños. Me levanté inspirado, contento (conocí gente muy, pero muuuuuy especial, bonita y especial), y ya iba a poner las primeras letras cuando llegó la llamada. Todo cambió. Espero recobrar el espíritu con el que inicié mi día, mi ventoso y nublado día (es hermoso por cierto) de hoy.

No se, pero la paz desapareció. Tengo la sensación de que algo pasará. De que las cosas no quedarán así. Espero con todo mi corazón estar equivocado. Dios nos bendiga…

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