Simplemente lo sabes
Me encanta tener tiempo para pensar. No hablo del ocio, ni de los tiempos muertos que durante el dÃa uno enfrenta. Hablo de esas actividades que a la vez que las realizas puedes utilizar el mismo tiempo en pensar. Concretamente hablo de poder subirme a la caminadora en mis actividades del gimnasio al que asisto. Me verán con la vista clavada en un punto distante, tan distante como puede mi mente viajar y llevarme a otro lugar.
En ese tiempo, en ese espacio que dÃa con dÃa visito sin falta desde hace 5 semanas, pienso. Hoy pensé mucho sobre muchas cosas. Pensé sobre la enorme capacidad que tenemos los seres humanos para desperdiciar el tiempo, para postergar decisiones, para avanzar luego de una colisión en nuestras vidas. Le jugamos al eterno, y nos pasamos noches pidiéndole a Dios por una oportunidad y cuando esta ella seguimos mirando al cielo sin fijarnos en lo que tenemos justo enfrente. Tal vez porque si la miramos, nos saque de nuestro estacionario estado y muchas veces soltarse da miedo. Dejar de aferrarse al cadaver de una relación que murió hace tiempo causa temor, y es más cómodo el dolor “conocido” que la incertidumbre del mañana.
Pero anoche platicando con la Princesa LadyWhite descubrà que ese mañana puede ser incierto pero a la vez maravilloso. Mucho mejor de lo que soñamos. Es entonces cuando das ese salto de fe. Te sueltas, te liberas, te desafias a ti mismo a avanzar y descubres que el mañana es mejor que el hoy estancado.
¿Cuánto tiempo podemos perder llorando a nuestros “muertos” (metafóricamente hablando) y usándolos como excusa para no avanzar?
Mi amigo y psicólogo Mario, me dijo en una ocasión: “¿Terminó tu relación? ¡Felicidades! La que sigue será mucho mejor”
Y es verdad. Siempre que atravesamos un desierto, llegamos a cruzar el rÃo siendo personas diferentes, más sólidas, con nuevas experiencias, mejores. Cuando lloras y te deprimes por alguien que se fue o por una relación que murió, te puedes decir a ti mismo en tono autocompasivo: “Nunca será igual, yo no seré el mismo después de esto” y efectivamente. Gracias a Dios nunca seremos los mismos, siempre seremos mejores. Y como habremos avanzado un escalón más en nuestra experiencia de vida, la siguiente relación tiene que ser por fuerza mucho mejor.
¿Cómo saber si la persona que tienes enfrente es el amor de tu vida? “No es difÃcil”, me dijo Vicky, mi tutora en Centro de Campeones “cuando es el amor de tu vida, simplemente lo sabes”
Hoy caminé en esa máquina y pensé tanto en mis búsquedas y los errores que cometà en ellas. A veces las respuestas y las personas que buscamos están más cerca de lo que creemos, esperando que decidamos avanzar…








June 17th, 2008 at 2:40 pm
y por ceniza El te dio esplendor