La parsimonÃa de las mariposas
ParsÃmonia: s.f. calma y lentitud excesiva al actuar o realizar alguna cosa.
Mientras acudo al espacio vacÃo que le queda a mis manos cuando le faltas, canturreo una canción que ha venido a invadir el inmaculado espacio de mis reflexiones. Y las frases llegan luego de la tonada que suena en mi cabeza con ecos huecos como un trovador sin público en un restaurante vacÃo.
Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero… desde que sé que no vendrás más nunca….
Atento a los movimientos de sus alas, miro cautivo a una mariposa que se ha posado sobre mi teclado mientras escribÃa. Está inmovil. Pareciera que está muerta, pero si pongo mucha atención, sus alas se mueven casi imperceptiblemente y siento que me mira, desafiante.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero… que hizo casi legal su abrazo en tu cintura…
Detenido como alas de mariposa posada en mi teclado se queda mi pensamiento, no atreviéndose a pensar más, no deseando pensar un minuto más en la misma cosa, la cosa misma que tanto trabajo ha costado desenchufarme del cerebro. Nisiquiera intento respirar….
Y tu apareces en mi ventana, suave y pequeña con alas blancas, yo ni respiro para que duermas y no te vayas…
El escaso recuerdo que restaba en los anaqueles de mi lúdica cabeza se vuelve un cuadro cada vez más concreto, una figura simétrica y un dibujo que anuncia la muerta tras tus manos. Es curioso, cómo un insecto me hace recordar las cosas que no debiera volver a pensar jamás.
Qué maneras más curisas… de recordar tiene uno.. qué maneras más curiosas…
La ventana está abierta, el sonido del mar entra por ella. No cabe duda. Esta mariposa irreverente posada en mi teclado deberÃa salir de inmediato de mi recinto. Pero no lo hace. Me sigue mirando y sigue agitando sus alitas casi nada… casi como para confirmarme que no está muerta. Yo recuerdo insectos. Insectos que han pasado por lo que llamamos vida propia. Todos murieron. Digamos que no me llevo bien con los alados. Ni uno sólo se ha quedado a contemplar el mar perderse en el ocaso.
Hoy recuerdo mariposas, que ayer sólo fueron humo… mariposas, mariposas, que emergieron de lo obscuro, bailarinas silenciosas…
Se ha ido. La mariposa inmovil voló de mi teclado. De alguna manera la recuerdo. Ahora que lo pienso bien, habÃa estado antes en esta habitación, casi la misma con algunos cambios de fondo. Me quedaré esperando a que vuelva. Porque es seguro que va a volver. Eso parecÃa decirme. Pero para ser una mariposa, se requiere más que creérselo. La calma, y la lentitud de sus movimientos me hacen dudar de que sea quien dice que es. Tal vez, sólo tal vez, vino a reclamar su triunfo y a asestar el tiro de gracia como reivindicándose en su afán y costumbre de no perder nunca. Seguiré coleccionando cadáveres de insectos. Aunque sean ellos los que elijan posarse en mi hombro, seré, como siempre, culpable de sus decesos.
Asà eras tú en aquellas tardes divertidas… asà eras tú de furibunda compañera. Eras como esos dÃas en que eres la vida y todo lo que tocas se vuelve primavera. Ay mariposa, tú eres el alma, de los guerreros que aman y cantan, y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta…
Pd. Debo dejar mi afición por la entomologÃa y dedicarme a los humanos…
Textos citados: Silvio Rodriguez. Mariposas








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