Lo que resta
¿Qué me queda de ti? Quisiera gritar que un recuerdo, o el sabor de tu boca, o la temperatura de tu piel bajo mis manos. Quisiera presumir que horas enteras de risas, besos interminables, y audaces impulsivos. Pero mentirÃa. ¿Qué me queda de ti? Me queda un vago recuerdo que se desvanece conforme pasan las horas, un esbozo de sonrisa dibujada en tu cara grabada en un cuadro mental que se diluye con el aire, me quedan horas interminables de distancia y lejanÃa, me quedan tejido cicatrizado en el corazón en el lugar donde ayer hubieron heridas. Me quedan labios quemados por besar una mentira, manos atadas entre las cuerdas del silencio obligado, noches enteras acumuladas de llanto por tener que sacarte de mi vida.
Déjame, a manera de homenaje, darte lo que me resta: Un cansancio extenuante al pensar en ti, un sabor a amargos al recordar tus labios, una carga pesada al intentar recordarte, un hartazgo de nosotros, no de ti, aunque para fines prácticos se traduce en lo mismo. ¿Qué me queda de ti? Un recuerdo dibujado sobre el cemento con pintura de agua en los soles de verano… con el viento soplando y llevándose, precisamente, lo que me resta…








August 4th, 2008 at 11:08 am
aunque sea un vago recuerdo, entre los pliegues de la piel, auqnue sea un silencio, una caricia un instante, tan solo eso que queda de ella y del amor puede renacer en ti la belleza del alma… no desfallezcas duenho del mar, que tu princesa slo tu sabes que viene en camino…
hace dias no pasaba por aqui y me disculpo pero ando hasta el cuello de cosas , ademas no se si sabes que me voy de viaje por unos dias a europa y que Paulo y yo decidimos volvernos a casar…
espero podamos hablar un poco mas uno de estos dias al final de tarde con un cafe
soy tu amiga ingrata y aunque no venga mucho a tu puerto te quiero y te recueerdo siempre
mariajose
August 12th, 2008 at 9:26 am
Como si de algún modo la historia fuera la misma: estar en piedra imborrable cada frase de cada momento en que parece ya haberse vivido. Quizá decir que no deberÃa de asombrar el suceso y el desenlace, que el sabor amargo fuera siempre ya, con el tiempo, el momento dulce de pensar. No lo es, porque siempre es este renacer de fuego en que arde el deseo de lograr y apuntar al sol. ¿Por que no más? … porque siempre deseamos más allá.
Saludos…