Limpiando el cajón de los recuerdos
Limpiaba el cajón de los recuerdos cauterizando con fuego todo aquella que huela a ti o sepa a ti o hable de ti, y me deshacÃa de pedazos de pasado, de esperanzas en trozos multiformes y de sueños despintados por tanta lágrima que le ha caÃdo encima. Todo amontonado en un rincón de mi cuarto, esperando la sentencia de la bolsa negra de basura que cubrirÃa con falso pudor todo el bagaje de letras que podrÃa escribir sobre ti y sobre mi; sobre nosotros pues.
De entre la bolsa una vocecita delgada y asustada gritaba desesperada rogando por mi atención. Era un caja con piezas de un idÃlico sueño roto que me fue robado convenientemente guardado en su powepoint. ContenÃa los momentos aquellos cuando yo era para ti, cuando yo existÃa para ti, cuando la cortina de la mentira no nos habÃa invadido como cáncer. ¿Qué pasa? le dije con cuidado, no querÃa que la vocecita proveniente del acrÃlico del estuche de Discos Compactos se asustara o malinterpretara mi intención. Nada, me dijo sollozando quedito. Me veo rodeada de cosas viejas y de papeles y de promesas y de lágrimas todavÃa húmedas en esta bolsa y supongo que quieres deshacerte de mi junto con todo esto que no comprendo pero intuyo se relacionan con la misma mujer. ¿La misma mujer? dije con ironÃa, ¿La misma mujer?, No cajita de Cds, si todo esto fuera de la misma mujer no lo estarÃa tirando a la basura.
Asustada y con sorpresa me gritó ¡¿entonces aceptas que te deshaces de mi y de todas estas cosas?! Sorprendido como ratón de cocina cuando encienden la luz suspiré profundo y me senté en el suelo, justo al lado de la bolsa negra. SÃ.. le contesté en tono neutro, no podÃa darme el lujo de revelarme mis verdaderos sentimientos cualesquiera que estos sean. Sus sollozos se hicieron más fuertes hasta que dejo de sollozar para comenzar a llorar descaradamente.
¡Calma bonita! Le dije intentando detener la orquesta de sonidos propios de un llanto desconsolado, ¡Calma! Pero no lograba mi cometido. Ella lloraba con una tristeza tan profunda y desolada que me provocaba llorar con ella. Pero no, aguanté firme como soldado. Tragando mi sentir real. Manteniendo el control de mis sentimientos tan magistralmente como suelo hacerlo cuando la ocasión lo amerita. ¿Sabes? No me “deshago” de ustedes, los olvido simplemente, los dejo de lado. Mira, le seguà diciendo, a veces las cosas no funcionan como debieran y uno tiene que… no sé, olvidarse por un tiempo de las cosas que nos impulsan al recuerdo de personas que, a su vez, nos impulsan a la tristeza y la decepción, ¿Me comprendes? dije casi rogando, esperando la respuesta. No. Me dijo la cajita. No te comprendo. Bueno, le dije, es que es una cosa de humanos. Tú eres una cajita plástica que guarda CD’s, no hay manera que puedas comprender. De hecho, hasta donde yo sé, tampoco puedes hablar ni sentir, y llorar está fuera del presupuesto. Pero ahora estoy hablando contigo, me digo tÃmidamente. SÃ, te concedo eso. Ahora estamos hablando pero es porque seguramente estoy comenzando a delirar por escribir tanto, por soñar tanto. Pero no deberÃa estar hablando contigo… hice una pausa silenciosa… Es justo como cuando hablaba con ella, nunca “debÃa” estar hablando con ella pero lo hacÃa. Nunca “debÃa” pensar tanto en ella, pero lo hacÃa, nunca “debÔ amarla a ella, pero lo hice. ¿Quién es ella? me dijo con un poco de mayor confianza la cajita. ¿Ella? Hjm… dije sin responder, evadiendo (o intentando hacerlo) la pregunta original.
¿Me puedes hablar de ella? Insistió la cajita con el CD dentro y yo no tenÃa como esquivar las balas. No. Le dije. ¿Porqué? Insistió ferozmente, Porque no “debo”. ¿Porqué? seguÃa ella preguntando. ¡Porqué no me da la gana! dije y me puse de pie lo más rápido que pude con respiración agitada.
Al verme en el espejo me reconocÃ, lo cual habla de que mi estado mental no era totalmente de locura. Miré hacia la bolsa negra en el suelo y me reà de mi mismo. ¿Cómo carajos terminé hablando con la cajita que tiene el CD que me regaló con las diapositivas? Estoy “flipado” como dicen los españoles. ¿Me volvà loco de pronto o qué? TodavÃa riendo continué limpiando el cajón de los recuerdos y buscando entre los papeles uno de ellos comenzó a llamarme: ¡Shhh-Shhh!, ¡Oye! ¡Tú! ¡El tipo que habla con las cosas!. Por supuesto me hice el “loco” y no le contesté, quien sabe que diablos querrÃa una tarjetita de papel, pero lo que fuere no me iba a detener de seguir vaciando el cajón de los recuerdos. ¡Oye! InsistÃa. ¡Ya se que me oyes, y que deliberadamente me evitas! ¡Deja de jugar al loco! ¡MÃrame! ¡Mejórate pronto! Me gritaba. ¡Mejórate pronto!
Con sus grito me resultó imposible ignorarla más. ¡Mejórate Pronto! seguÃa diciendo. Finalmente la miré. ¡¿Qué dices?! le grite irritado por su chillante voz. ¡Eso! Me respondió la tarjetita. ¿Eso? No entiendo, le respondÃ, o me hablas claro o me sigo con lo que estoy haciendo. ¡Eso digo! ¡Eso digo! “Mejórate pronto”. Carajo con la semántica. La tomé entre mis manos para verla más de cerca y leÃ: “Mejórate Pronto” y unas figuritas de colores con una cita bÃblica debajo. ¡Ah! ¡Ya te recuerdo! Eres la tarjetita de recuperación tan linda esa. Bueno, pues tú también te vas. La tomé y haciendo caso omiso a sus gritos de protesta la arrojé a la bolsa negra donde la cajita del Cd al verme comenzó a decirme algo que no puse atención, ergo, no supe lo que serÃa.
¡Carajo esto de limpiar el cajón de los recuerdos no es nada fácil! Dije en voz alta arriesgando a parecerle “loco” a la cajita de Cd’s o a la tarjetita, pero viendo (oyendo) que no interpelaban, calmado me puse a revisar de nuevo el cajón de abajo del que está en el medio. Creo que ya estaba todo listo para arrojar fuera de la casa todo el material que tan gritón era, parecÃan pericos, parecÃan loros, o animal similar. DeberÃan estar locos si soñaban con que les iba a responder sus constantes quejidos y llamados. Y por cierto, me dieron ganas de gritarles, ¡No me shhhi shhheen! Bueno pero ¿Quienes se creen estos objetos inanimados tan confianzudos?
De nuevo me detuve en mi reflexión porque me di cuenta que si hablaba solo podÃa llamar la atención de los papeles restantes y quien sabe cuantos chismes me inventarÃan. Porque entre papeles hablan no creas. Por eso hay que tener mucho cuidado cuando uno dice cosas en voz alta. Tiré la bolsa en la basura, y me dispuse a dormir como quien no tiene penas en pecho ni angustias que lo atormenten, y me arrojé a la cama. Tapadito con el edredón grueso que tanto me gusta apagué la luz. Buenas noches, dije en voz alta, buenas noches, me respondió tu retrato que tengo en el buró y no es que sea chismoso pero ese no lo tiro, porque hicimos un pacto, un pacto entre cosas y hombres. Deshacerme de él serÃa tan tonto como pretender que tirando las cosas me deshago de ti. Ojalá fuera asà de fácil…
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August 20th, 2008 at 12:19 am
=)
Joél Kafka
August 21st, 2008 at 9:33 pm
@LadyWhite: Me gusta el sonido de eso… gracias por recordarme a uno de mis autores favoritos, aunque de Kafka no tengo más que la admiración por su arte.