Rondas

De nuevo te presiento. Cerca. Casi como si me respiraras en la nuca. Siento tu gélida presencia instalándose pacientemente en mi habitación. Ocupas la mitad derecha de mi cama donde te sientas a mirarme sin expresión, con una diabólica paz en las cuencas de tus ojos. No dices nada, y es que, no tienes que decirlo. Entiendo el porqué de tu presencia. Debo recordarte que hemos peleado antes, y yo sigo aquí. Ten por seguro que pelearé de nuevo a pesar del miedo que me provoca saberte haciendo tus rondas. Casi te doy la bienvenida, casi te pido que te pongas cómoda, te prometo que no lo haré fácil para ti. ¿Te tomas un café conmigo mientras esperamos?  Yo invito…

    Posiblemente relacionados:
  1. ¿Una vez más?
  2. Celebrando el amor
  3. Pero no deja de comer