Es un raro sabor en la boca. Una extraña sensación en el pecho. Es como haber probado nuevamente un vino amargo, muy amargo del cual juraría que tengo memoria. Es como haber cambiado de bar, pero no de barman. Es extraño reconocer patrones, encontrarse con la nula posibilidad de lo aleatorio, y descubrir lo predecible que se torna todo alrededor. Es un punto culminante y decisivo: ¿Seguirá repitiéndose la historia? Esta vez, no puedo mirar hacia otro lado. No más. Me resulta extraño… extraño y conocido…Â