En cuanto a ti

Si te pasas un poco de tiempo guardando las palabras, se te agolpan en el pecho, los hombros, la nariz, la boca, y la parte de atrás de tu cabeza. Después, se salen por tus oídos y se resbalan hasta el piso mientras duermes y se mueven hasta la pared para subir por ellas y comienzan a colgar como telarañas de líquidos viscosos y gotean sobre tu cara. Palabras, una a una, gotean sobre tu cara, sin dejarte dormir, sin dejarte descansar, sin dejarte soñar. Entonces, no te queda más remedio que vomitar sobre una hoja todas las letras que indigestaban tu mente, tu alma y tu espíritu. Y vomitas una y otra vez hasta que quedas sano de nuevo. Sano, pero no cuerdo, loco pero no cuerdo. Nunca cuerdo. La cordura es contagiosa, es mala, es abrasiva. La cordura es mi veneno, mi droga, mi secreto para cuando debo dejar las letras. No me gusta, pero me permite operar como uno más del rebaño, como un número más en la estadística nacional. Creo que soy como aquellos que con la luna llena se transforman, como aquellos que guardan bajo la piel la verdadera esencia de lo que son. Intenté ser normal por un tiempo, pasar desapercibido, tener un amor, ponerme “en orden” pero mi verdadera naturaleza (eso y mis aprensiones, eso y mi poca salud mental) salen tarde o temprano y me rindo a las letras me rindo a mi realidad. No soy, no seré, nunca he sido normal. Esto soy, y he sido, por más que me contenga, esto soy.

En cuanto a ti, esquiva, sigo buscándote, esperando que la fortuna, un día, me deje encontrarte…

    Posiblemente relacionados:
  1. Leyendo tus cartas
  2. Breve
  3. Extrañar y ser extraño
  4. A la luz de esta lámpara
  5. Arrebátame