Breve

Escondida entre las líneas de un párrafo que aún no escribía, me encontré con tu boca que juguetona me sonreía, coqueta como inocente, como ingenua. Y yo que soy todo un débil ante una boca como la tuya, la puse en mi bolsillo sin que nadie me viera y la llevé entre letras, letras que una a una esculpían sobre el papel alguna loca historia. Si entre los puntos y las comas me encontraba sin ser visto, la tomaba entre mis manos con cuidado y la besaba con ternura. Punto, coma, punto y seguido, punto y aparte, y mientras cada uno sucedía, yo con más cuidado te besaba. Por eso escribo ahora, para poder besarte, para poder soñarte, para poder llevarte en el bolsillo y esperar con ansiedad loca a que un día, en un escrito, se me ocurra ponerte corazón y diluirme entre sus latidos…

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