El podcast:

¿Y el podcast de esta semana? escucho preguntarse a Yaz y yo mismo me pregunto lo mismo. El podcast de esta semana está siendo evaluado por la redacción. Al parecer no se alcanzaron los estándares aceptables para liberarlo y publicarlo. Se grabó como pueden dar fé Blanch, Katy y JC García, pero está en manos de un perfeccionista empedernido. Hubo demasiados errores, muchos más de los que yo podría permitirme en una emisión. Estoy analizando el audio una y otra vez y esperando poder tomar una decisión al respecto en breve. Mil disculpas. Realmente ofrezco una disculpa por esta omisión un tanto voluntaria.

Los comentarios:

Gracias. Porque hay gente que usa la cabeza, que tiene corazón y que tiene mucha idea sobre la vida, sobre vivir. Porque con cada comentario me empuja hacia adelante, el único lugar en donde hay vida: adelante. El único lugar en donde hay esperanza: adelante. El único lugar en donde todo es posible: adelante. Las cosas viejas pasaron ya…. El sentido de vivir está adelante, detrás solo queda el sendero recorrido, la basura, lo que se ha dejado de lado por inutil, por inservible, por excesivo. Adelante es donde está el final del arcoiris, el lugar en donde el sol sonríe, en donde se encuentra el galardón. Adelante, no atrás.

Gracias porque cada comentario me recuerda el compromiso que tengo conmigo mismo, que tengo con las personas a mi alrededor. El compromiso de no bajar los brazos, de no ceder, de no claudicar, de no darme por vencido. El compromiso de decir algo, casi lo que lo que sea, pero decir algo… no permanecer como árbol seco, podrido por dentro que sólo da vueltas en círculos sobre sus temas y sus historias y sus canciones, sino como ave, como insecto volador que empuja adelante. Que va más allá de las mismas historias que se repiten una y otra vez sin cesar, de los personajes culpables de turno por no atreverse a mencionar a los verdaderos culpables, a los verdaderos asesinos de la inocencia, protegiendo al abusador real… que los árboles se terminen de podrir, yo vuelo.

Gracias porque confirmo que las palabras llevan alma, que las oraciones y los puntos y las comas pueden transportar esperanza, lágrimas contenidas, deseos comunes, retos que esperabamos recibir para confirmar nuestro papel en esta tierra. Que una reflexión inspira la risa, otra inspira las lágrimas. En ambos casos, tomados de la mano con el autor, que comprende, realmente comprende lo que sucede. Gracias porque sus comentarios son como el eco de un beso en los labios, como el resueno de una risa espontánea, como el rayo de sol que rebota sobre el espejo de la recamámara iluminando los espacios oscuros de la habitación. Cómo el recuerdo evocado de una nostalgia placentera. Cómo el “amén” de una oración común.

Gracias porque te has tomado el tiempo de escribir, de discentir, de estar de acuerdo, de dejar pasar de largo, de pensarlo dos veces. Porque si has comentado es porque te has identificado, y estás usando el corazón para algo más que para lo ordinario. Porque no es a mi, ni a mi ego a quien exaltas, sino a tu propia capacidad de sintonizar con el sentimiento ajeno, con la propia capacidad de inspirar a otros, de dejar un poco de ti en cada letra que dejas aquí. Porque si comentas eres sin duda especial, tanto y más para mi, el que recibe la bendición de tu atención e interés.

No. No soy nadie diferente al resto. No soy alguien con mayores o menores que nadie. Soy yo. Siplemente una persona que no tiene miedo de poner en la línea de fuego el corazón, de exponer sus razones a la ventisca de la realidad cambiante y el punto de vista adverso. El que le apuesta al lado bello de los corazones, que se juega la cara por un beso, que conoce el arriba y el abajo y sigue insistiendo en que arriba es más bello, pero que el abajo le da el contraste necesario para disfrutarlo junto. El que seguirá creyendo en ti, aun sin conocerte bien, el que seguirá creyendo en ti a pesar de lo que sea que pese, que seguirá creyendo en ti y volverá para darte todas las oportunidades que pueda, porque espero encontrarme con gente que me las de a mi las miles de veces que yo falle porque te anticipo que fallaré.

Soy yo, el loco, el raro, el que dejó de fumar sin que le importe que ahora no se vea tan interesante como cuando lo hacía, el que lee libros pero sobre todo se apasiona por leer personas, por leer corazones, por leer miradas, por leer sueños….

Gracias por comentar. Por alimentar mi locura… por expresarte como te expresas de mi aunque no lo merezca. Gracias por tus oraciones, por esas que dices en la noche y me recuerdas, si acaso lo haces. Si no es común, recuérdame y tírame una oración antes de dormir. Antes que nada, necesito tus oraciones como necesito respirar. A mi Dios, me resulta necesario.

Eternamente agradecido, francamente emocionado por los emails privados recibidos, por los comentarios públicos y por la cantidad de buenas almas que andan allí afuera en búsqueda de un abrazo y de quien abrazar termino este post.

Que Dios te bendiga a ti, a tu familia y cada una de las cosas que emprendas.

Joel

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