José Balmart

639El duelo

posted by José Balmart on July 26th, 2007

Desenvaina la espada ante el gigante, sin asomo de temor lo mira directo a los ojos. Hay más rabia que miedo en su interior. Rabia por las cosas que le ha robado, por todo aquello que le pertenecía y el gigante arrebató de sus manos. Rabia por las mentiras que le ha dicho y antes creía, por las personas que dañó al hacer caso de esas mentiras, al escucharlas sin pesarlas contra el libro de las virtudes que ahora lo acompañaba. Rabia por actuar por impulso, por aceptar los retos, las insinuaciones, las provocaciones y caer en ellas como quien cae en la tentación. El gigante sonríe cínicamente, se le ve tan alto, tan grande, tan poderoso con su armadura brillante, su espada y su lanza que blande en al aire como cortando creyentes; se le ve tan arrogante, tan seguro, con su escudero a al frente, lanzando gritos, argumentando, asustando a todos aquel que escucha.

Los separa una distancia corta. Él lo sabe. Sabe que en cuatro pasos en gigante lo estaría alcanzando sin darle tiempo de correr, de protegerse. Sabe que el tendría que correr más rápido para alcanzarle primero. El factor sorpresa no es una variable que él pueda considerar a su favor. El gigante parece adivinar sus pensamientos, su risa estalla en el aire como una horrible lección acerca de lo inevitable.

Extraño como suena, él no siente miedo. Siente rabia. Aprieta la empuñadora de oro de su espada que descansa a un costado, mientras con la otra mano sostiene un escudo plateado que refleja los rayos del sol del mediodía como espejo reluciente.

Baja la cabeza un poco, casi impercetiblemente. Sube la vista y mira directamente a los ojos al gigante mientras exhala el aire en su pulmones con fuerza. Su respiración se vuelve profunda. No parpadea. Los músculos de sus hombros se contraen, sus nudillos se ponen blancos al aumentar la fuerza con la que empuña la espada. Inclina el torso hacia adelante. Está listo para luchar. Listo para matar. Listo para sacarse de encima la rabia, para cortarla en tajos y llenarla de sangre como si así la redimiera. No puede evitar escuchar las mentiras que grita el gigante, mentiras que tienen como cometido distraerlo de la batalla, persuadirlo, ganar la pelea sin que se tire una sola estocada. Él lo sabe. Sabe que no puede permitirse el lujo de escuchar con atención porque podría terminar creyendo lo que ven sus ojos, que es más débil, que es inutil que pelee. Prefiere la rabia, el coraje al miedo. Prefiere el impulso de ataque antes que el impulso de huida. Prefiere morir, antes que ser asesinado. Dos cosas diferentes una de otra tanto como Dios y el Diablo.

El gigante adivina nuevamente y deja de hablar. Se da cuenta que no le ha funcionado la estrategia y guarda silencio. El escudero titubea. Por primera vez vemos un asomo de temor en el rostro del escudero, una gota de sudor escurre por su rostro, mientras traga saliva discretamente. Parpadea varias veces seguidas y comienza a hacerse a un lado, a quitarse de enmedio. Juraría que está listo para correr en dirección contraria a la batalla.

El gigante grita. Alza su voz como un tronido ensordecedor. Grita y llena el aire con su grito. Los mirones corren asustados como animalitos muertos de miedo. Los árboles se vacían de aves que emprenden el vuelo despavoridas. Los amigos de él también huyen, y de lejos le gritan que se rinda, que no tiene caso, que perderá la batalla. Que lo quieren ver vivo, no muerto. Que abandone la batalla.

Pero él no se mueve un milímetro. Continua con la vista fija en los ojos del gigante. Ojos inyectados de sangre, ojos de locura, ojos de asesino. El gigante ha venido a robar, matar y destruir, pero él tiene una espada, un escudo y su corazón puesto en la Verdad.

Luego de gritar el gigante guarda silencio mirándolo a los ojos. Se da cuenta que algo anda mal. Que su estrategia no ha funcionado. Por primera vez desde que comenzó el relato, el gigante aparta la vista. Parece que no sabe que hacer con la lanza ni con la espada, ni con el escudo. Parece que le pesan demasiado. Da un paso atrás.

Él da un paso adelante, y gritando comienza a correr hacia el gigante. El gigante sabe que ha llegado la hora. El escudero girta y huye despavorido quitándose de enmedio. El gigante titubea. Hace por avanzar pero es demasiado tarde. El terror inunda sus ojos. El grito de guerra del que viene sobre el es escalofriante. Sabe que morirá. Sabe que todo fue una farsa dispuesta para engañarlo. No es tan fuerte, no es tan alto, no es ta valiente como quería hacer creer a todos. Sólo sabía gritar, sabía decir cosas, asustar. Siempre había funcionado así, asustando derrotaba a sus adversarios. Convenciéndolos de mentiras, infundiéndoles temor los había paralizado y así había ganado las batallas. Pero se encontró con este. Este que era diferente. Que conocía la Verdad. Que eligió no tener miedo y desenmascaró al villano.

Este que estaba cansado de someterse, de tener miedo, de ser derrotado en el terreno de su cabeza, de su imaginación. Este que decidía no pelear antes para evitar mostrar su cobardía. Este que se requería de gritar mentiras para desarmarlo y someterlo y tenerlo como esclavo. Ese que un día, encontró el libro mágico con la Verdad y entendió que tenía todo para matar gigantes, que los gigantes son cobardes, son vencibles.

La batalla ha terminado. Detengamos el tiempo aqui. Él corre hacia el gigante espada en mano, gritando a todo pulmón. El gigante dibuja una mueca de horror paralizado por el miedo. El desenlance de la batalla es el esperado…

La libertad comienza en nuestras creencias sobre los gigantes y la vida. ¿Quién eres tú de estos personajes? Elige bien. De ello depende tu vida.

1 Samuel 17:45

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    3 Respuestas

    001: Lady White Identicon Icon Lady White,

    July 26th, 2007 at 3:45 pm

    Haber veamos… si se supone q tu no me conoces como es q sabes tanto de mi???? =)
    ya en serio… en cada post veo mucho de mi vida, ese gigante q atemoriza, q engaña para vencer hoy se ah ido, a abandonado la pelea. Gracias por regalarnos esto Joel.
    un gran abrazo!

    002: Lady White Identicon Icon Lady White,

    July 27th, 2007 at 12:10 pm

    “haber veamos” o “a ver veamos”???? aun escrito de la forma correcta no estaba bien dicho,y si… escribo “q” en lugar de “que”, eso fue desastrozo, necesito una maestra de español!!!

    003: Daanroo Identicon Icon Daanroo,

    July 28th, 2007 at 5:13 am

    Ambos, Dios hizo el camino del hombre para balancear su neutralidad como ser humano, nadie es nadie, sin el gigante huidizo y sin el gigante valiente, la diferencia estiba solo en la recompenza, volver al cristo con los ojos limpios y bien balanceados, lo demás es espejismo.

     

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