La bolsa de chocolates
Flaca, realmente tengo a mi lado una bolsa repleta de chocolates. Estoy siguiendo el consejo popular, casi el mito, de que los chocolates alivian la depresión. Pero mirá flaca, no es cierto. Es tan cierto como Santa, el viejo regordete hijodeputa de los regalos. Me siento un niño cuando meto la mano a ella, y saco algo al azar. Hay barras, paquetes, chocolates sueltos, etcétera.
Me la he pasado comiendo uno tras otro, pero no logro ni ponerme feliz, ni empalagarme. ¿Sabés porque pasa eso? Porque soy dulce flaca ¿viste?
Muero de ganas porque venga el pececito para presumirle que papá tiene una bolsa de chocolates y son todos suyos. Que no tiene que pedirle permiso a nadie para comérselos. Deseo ver qué cara pondrá cuando me vea amontonarme en la boca todo tipo de chocolate posible. Probablemente de asco. ¿Vos qué pensás flaca?
Flaca, venà pronto que me los acabo. No puedo garantizarte que te guardo alguno, soy un “chocolatista” empedernido. Pero si vos venÃs temprano, yo mismo te los doy en la boca. No tardes flaca. Me estoy poniendo hiperglucémico.
Besos flaca, besos de chocolate amargo.
José Balmart
Posts Relacionados
- N/A








Deja tu comentario