951Perdonar
posted by José Balmart on June 8th, 2008
Qué duro es perdonar cuando traemos en carne viva las heridas. TodavÃa no se ha secado la sangre y ya somos llamados a perdonar, perdonar para liberarnos, para liberar. Porque nosotros fuimos perdonados antes, y se nos enseñó a perdonar, a vencer el orgullo, a renunciar al derecho de hacer justicia para dejarlo en manos del único juez justo, del único facultado para juzgar a otro ser humano por haber sido Él mismo quien nos ha hecho.
¿Cómo podrÃa yo negarme a perdonar cuando he sido perdonado gratuitamente y sin merecerlo? SerÃa un error atroz, ejercer mi derecho a indignarme, a reclamar justicia, a exigir explicaciones. ¿En qué me estarÃa convirtiendo, yo, que estuve al borde de la muerte y que mi vida quedó completamente en manos de Dios y que, con todo y mis errores y mis imperfecciones, Dios dijo: adelante, te regalo la vida por un rato más? ¿Cómo puedo yo guardar rencor, resentimiento, ira, coraje por no perdonar? EstarÃa echando al suelo la enseñanza suprema que tan caro me costó aprender, darÃa por “merecido” el perdón recibido.
SÃ, duele. Cuesta trabajo. En lo personal me es muy difÃcil renunciar a mi derecho a indignarme y manifestarme ofendido, engañado, traicionado. Pero sé que errores tan pequeños como este, con la raÃz en el orgullo, han costado reinos enteros antes (pregúntenle al Rey Saúl).
Somos llamados a perdonar. Somos demandados a ejercer el perdón antes que la justicia en mano (o letra) propia. Se me ha puesto una grabadora en mi cabecita (juro que no es esquizofrenia) que me repite las palabras del Maestro supremo:
Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allà recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allà delante del altar. Ve primero y reconcÃliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda. Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allà hasta que pagues el último centavo.” (Mat 5:23-26)
Soy más normal de lo que muchos imaginan. Un ser humano cargado de defectos que tiene algunas gracias, como escribir haciendo que suene bonito. Pero no soy nada más que eso. Un hombre de 30 años (casi 31) apasionado por vivir, padre de un hijo de 8 años (que vive con su mamá pero nos vemos casi diario), que ha tenido sus pruebas (duras según mi óptica) y que comete tantos errores por dÃa como letras tiene este blog desde su fundación.
Soy un hombre normal, cristiano, buscando siempre más de Dios, más de Jesús. Por eso sé que debo perdonar. Sé que mi libertad personal está en juego si guardo rencor o resentimiento contra alguien. No importa lo que me haya sido hecho, de verdad, no importa. Cuando comparo cualquier afrenta con la bendición de estar vivo nada es tan importante como parecerÃa. Desde ayer he comenzado a orar por esa persona de la que hablé en algún post pasado. Espero de todo corazón que me perdone, en lo que a mi toca, por haber sido tan impulsivo y poco prudente al expresar mi dolor, mi frustración, decepción. De corazón lo digo: Espero que me perdone.
Yo sé que algunas personas estarán ahora jalándose los cabellos y dando voces diciendo: “¿Te volviste loco? ¿Después de lo que te hizo tú le pides perdón?” Y mi respuesta es sencilla: SÃ. Una ventaja de tener a Jesús a tu lado es que le puedes entregar a Él todo tu dolor y tu frustración y tu ira, para que te lo cambie por paz. Y señoras y señores, prefiero la paz en mi corazón que dÃas y noches de resentimiento y dolor. SÃ, aunque eso implique renunciar a mi derecho a hacer justicia. Aunque eso implique dejar a un lado el daño recibido. Asà que:
Con todo mi corazón, te pido perdón. Nunca debà expresarme de esa manera. Dios te bendiga. Oraré por ti. Una gran mujer de Dios debe estar en el sitio en donde pertenece y en donde la esperan con mucho Amor.
(Y entonces, la paz llegó a mi corazón… Gracias Señor por mostrarme una lección más sobre humildad. Este es el fin de ese capÃtulo en mi vida, fin de esa historia.. perdonar (o iniciar el proceso del perdón) nos libera. Asà sea.
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001:
LadyWhite,
June 8th, 2008 at 6:39 pm
The end! Priceless…!!!
perdonar es una de las cosas mas sublimes y dificiles q podemos lograr los seres humanos.
Suerte en tu camino al perdon, no se da de un momento a otro, ni de un dia a otro, es un proceso como todo en la vida.
Te mando abrazos y besos
002:
faByta bon!ta..,
June 9th, 2008 at 1:54 pm
Aprendiste la lección!!!!!!!!!!!!
Ya tienes una joya más en tu corona celestial.
Tropezar y volver a comenzar en el camino…..
Es un trabajo personal de cada quien, cada uno decide cuan largo o corto puede ser el proceso de sanación!
Estás en el camino, en el buen camino Joelin,
Aprovechalo, disfrutalo, respira el sonido de cada cosa en tu andar porque sólo asà sabrás que tu Padre Celestial ahà está.. que nunca te ha dejado y que JAMáS te dejará!!
XoXoO!!! =D




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