Saliendo del mar
Ella tenÃa zapatitos blancos, tenÃa letras que yo citaba continuamente en mi blog. Algo me hizo detenerme, algo en ella me hizo mirar con los ojos bien abiertos, leerla con detalle, suspirar con su intensidad. Ahora es parte mi mundo, de mi dÃa con dÃa. Siempre está ahÃ. Enviando un beso, deseando buenos dÃas, leyendo mi mar; y ya tiene tiempo que metió los pies a este mar tan errático a veces que yo poseo. Ella es ánonima, su rostro son letras, su mirada palabras, todo escrito, todo plasmado con el alma en sus escritos.
Un buen dÃa, cerro su blog. Los zapatitos blancos se guardaron en un closet, sus letras se detuvieron. Pero de mi mar no se fue, ni quiero que se vaya. Alguna otra vez, marqué su teléfono, hablé con ella y su voz intrigante, cautivante, reveladora. Hoy es una pieza necesaria en este blog. Una referencia obligada, un abrazo a tiempo, un beso en perfecta sincronÃa. Ella era letras para el mundo. Letras sin rostro. Hasta hoy.
Rogué por su permiso para dejarla dibujada en la arena de este mar, y ella finalmente accedió.
Ella es LadyWhite. No, no es una ilusión ni un invento de mi mente. Existe. Y está aquÃ. Cerquita. Saliendo del mar en una de las muchas visitas con las que me honra. Con sus pies mojados todavÃa, pero su corazón firme y pleno. Ella es LadyWhite. Y sale del mar, este mar que es mÃo para mostrarse y volver a él. Gracias LadyWhite por permitirme revelarte. Gracias.
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June 16th, 2008 at 2:04 am
Es el mejor post con el q podia haber perdido el anonimato… Gracias!
T.q.U.m.
June 16th, 2008 at 5:45 pm
Ladywhite, ya entendà lo de ánonima.. me tomó varias horas no creas. Es que estaba emocionado y puse acentos de más y de menos…
Estimado lector, dispense la falta, sobra, malaposición de los acentos de este post (y de todos los que encuentre en mi blog) pero estaba con la mente en los ojos de LadyWhite mientras escribÃa. Trátáré dé nó équÃvócármé múchó dé núévó.
Por cierto, LadyWhite no tiene un cerro, faltó el acento en la ó.
Pd. LadyWhite, me acordé de ti varias veces durante el dÃa, la primera cuando tuve que encender mi lap y esperar que todo cargara, luego como 4 veces en la mañana mientras cabeceaba esperando unas cosas. Gracias por el desvelo, a los 30 te toma dÃas enteros reponerte. (Pero valió la pena Princesa)
Te quiero Un mar…
Joel
June 17th, 2008 at 2:49 pm
existen algunas personas distintas a la gran mayoria que juntas irradean una luz hemosisima y me siento priveligiada al ver esa luz y llena de gozo en gran manera.
July 2nd, 2008 at 3:01 pm
La luna escondÃa los fragmentos de una canción cualquiera, y sobre mi mesa reposaba una hoja con su nombre, paseaba cabizbaja recorriendo el vacÃo que habitaba en su cuerpo y le susurraba incoherencias a los gusanos que se paraban a mirarla, con detenimiento.
Cuando en noches, no querÃa escucharla, me deleitaba con cuentos de princesas sin piernas y seis ojos, los dÃas que intenté pellizcarle el labio con una sonrisa, acallaba con refunfuños mil razones para odiarme e imaginaba un desierto de colores para poder vivir sin mÃ.
Y me dijo, tropezando entre palabras y escalones de caramelo cómo le dolÃa la vida, que las voces ya no le hacÃan cosquillas al posarse en su cara y en la habitación de su amiga inventada ya no le cabÃan más juguetes.
Me perdì en el paÃs de las maravillas mientras pataleábamos juntas en el parque enano de su corazón y me enseñaba a fruncir el ceño cada vez que me atrevÃa a mirarle de reojo.
Caì de la cama, ese dÃa en que la niña de ayer quiso desaparecer de mi vida y descubrì mi peluche azul tirado en el suelo, llorando de la risa. A la vez que, plantándose frente a mà me soltó un beso en la oreja entre sollozos
y me quitó de la boca aquella piruleta mordisqueada, que sólo sacaba a pasear los dÃas que se me planteaban verdes.
Entonces, curiosa, recogiste del suelo cada abrazo que habÃa despreciado acunándolo entre tus brazos y dejando constancia de que no querÃas saber de mÃ, te fuiste… revolviendo entre bolitas de dolor, cada vez que recordaba que ya no estarÃas para observarte, para admirarte.
Y pasaron los dÃas, bailando sobre montañas de azúcar agridulce, soplé nubes azules y rompà todos los dibujos que me regalaste, y recuerdo, tanto me gustaban.
Entonces, fue entonces, cuando dejó de tener todo sentido, y perdà la gracia seguir siendo pequeña, si no era a tu lado. Y fue entonces, sólo entonces, cuando deseé con todas mis fuerzas, crecer.
Dame la mano.
F.
July 2nd, 2008 at 3:59 pm
@Fabiola Bremont: Que bueno que te animaste a dejar otro comentario porque se visitió de gala el mar con tus letras. Gracias por este herrmoso regalo que bien debiera ser un post entero. Bienvenida al mar Fabiola Bremont. Este es puerto seguro. Siéntete en casa. ¿Café?
August 11th, 2008 at 2:27 pm
Lamento no haber leido la contestación a mi comentario antes. Agradezco mucho la respuesta. Debo decir que este sitio me atrapó por completo y desde ahora seré visitante “Asidua” jeje. Un beso.
Yesterday at 7:58 am
Fabiola bremont, creo conocerte, eres parte de un pasado pero aun sigues estando muy en mi presente… espero estes muy bien y algun dia pueda ver de nuevo tus hermosos ojos verdes