Te descubrí mirándome y enrojeciste el rostro sorprendida, desviaste la mirada buscando blanco alterno y yo sonreí discretamente. Me acerqué a ti, me miraste nerviosa, en silencio y me senté frente a ti viéndote a los ojos. Te vi buscar entre tus cosas algo que distrajera tus ojos de los míos pero ya era tarde. [...]





